martes, 19 de julio de 2011

bulebú - 1998











bulebú









Soy un fue, y un será, y un es cansado 

Francisco de Quevedo










el día se alarga en papeles absurdos
me hice la señal de la cruz
............................ante la voracidad del verbo
……………………ante las úlceras azules de la casa de arena
se esfuma la piel en la patria de los crepúsculos
la noche de la letra donde el útero advierte al hueso
saltando del fluir de la glándula descalza
de la materia con que las estaciones hacen sus frutos
un resplandor púbico alimenta oscuridades
………aprendí del retoño y del cielo enmascarado
piedad del niño multiplicado en ojos
agravio de huella primera y de mano fantasma
misterio de la tierra enloquecida de murmuraciones
el azufre enfurecido bebe en nuestras tumbas
belleza de medianoche las raíces castigan con palabras
………mi lengua atravesó el galope de la lágrima










Días de marzo


contemplo la vacilación de los cables
………………………tendidos sobre el asfalto
los pájaros se desprenden de un cielo
………………………de sastre de barrio
marzo se apresura a darme las doce
sin ostentación de sus paredes peregrinas
tamizando en su voz la tristeza del sol
y derramando raíces en las esquinas desafortunadas
viene ceñido en resplandor deshabitado
deidad de los cristales apagados
la luna llega de asilo o de hospital
alargando el camino de la espada y de las penas
jornada de los mármoles y de pie callado
follaje febril en el aire sin estrellas
advierte la mísera ley del aguijón
nos invita con una vuelta de consuelo
hasta emborracharnos de amor desencontrado
y termina buscándonos por lo bajo
en rincones de agua y de merienda
para perdonarnos por no ser felices
y por elegir el invierno antes de tiempo










Nuestros pobres poetas buenos

                                   a Ricardo Trombino


no a la fórmula polvorienta
en letras de azafrán
que esplenda la rama seca
en la quietud del calor

donde las mujeres lavan
los trapos de su prole
en ese mismo arroyo
que diciembre prepara para sus manos

para decir del cielo y del olor del pan
y del carruaje amarillo
hablé de mi niña como estos poetas
y conjuré su lejanía

y en su pátina
el témpano nacido del ángel
en el neblinoso verdor
del timón marchito

apenas alertan
el zumbido de las moscas
y el crepúsculo repetido
cayendo como carroña

trueque del humo por el fuego
en la rosa inadvertida
deambulan vuestras hojas
en la crudeza que se estremece










De los orígenes


cuando la luz todavía era de barro
en época en donde la sangre y el mar
………...no se habían separado
y erecto el éter llevaba pocos siglos de fuego
y el viento poblándose del aliento de los
………...árboles
y las bestias y luego el hombre
con los brazos oliendo a tierra recién arada
y no había memoria por la cual esforzarse
y el cielo y las cosas no lloraban amargamente










Azul


los tejidos funerarios deshicieron el camino de la memoria

las mareas y sus tumbas navegan el tiempo del cielo

desperté en el sitio del trabajador para que me roben el corazón

no alcanzan todos estos campos para pedir perdón

los sueños en su resplandor buscan el órgano que les dé vida

la mañana se ablanda en la embriaguez del consuelo

en la dimensión de la médula quedan fragmentos de la cáscara

la tierra asoma en un grito de aquelarre

en las ráfagas de arcilla que construye a los planetas

el tiempo sorbedor de roca se cerró en un puño

superpuesto en el rostro del fusil

hostigado por las moscas y las risas sin dientes

tecla herida en la superficie del invierno

la noche lo espera alta en medio de un azul deslustrado










Mar


sí el mar…….…….en permanente asombro
sumador de aves y del inmenso papel escamoso
donde la brisa seca a la espada y a su cuello de grito

entra en la mañana con su milagro de raíces
y su oleaje de metal encanecido

el teclado marino exige en su ceguera
andar en el aire como un náufrago más










la noche dejó en el umbral su áspero aliento
escudo donde retorna el maíz y los peces azules
al sobresalto de la torre en la brisa ecuestre
desde el músculo a la medida de la hierba
se propone la cadena dejarnos su herencia
guerra del águila en las monedas trepadoras
labios que besan los huesos sudados
las tantas heridas que sostienen mi estremecimiento
visten de batalla los motores de la mañana
como trenes que enloquecieron de esqueleto
y marchan de mi muerte a mi nacimiento
……………………………a vestirme de fantasma
a escupirme las manos para que soporten el invierno
y devolverme el sudor que es mi premio de mar











Refugio


las imágenes navegan por la superficie de la uva

a vuelo de cristal de rocío en el suelo marino

escarbando el azul en las nervaduras matinales


mi túnel acecha la fusión de su sabia

alternando las lluvias con los papeles del olvido


alteran en su intemperie los pasos de la madera

trepan en marcha conjurada el camino del refugio

para salvar la letra del aire de las cosas










Vida por entrar


se cierra el portal ante el bostezo de la orquesta

ciñen las ventanas sus imperios

helar blando en el movimiento escarlata

la sagrada belleza………esmeralda ajena

los pasos alcanzan la marea del otoño

la noche de espiga y de anónimo descontento

anudando en palabras el temor purpúreo

perderse en los giros de la oscuridad vaporosa

en algún día de afonía de cielo y de vida por entrar

fastidiado de calles y de silencio de lustrabotas

ejercicio de fiebre………saqueada cordura

adentrar el hacha que astilla el ocaso

rota la manada de nieve en los recuerdos

espejismo condenadores en el peldaño más alto










Enanos en tu corte


me acerco al borde sangrante de la semilla
a los recursos cretenses de intrincada deglución
la noche oculta las ubres gobernantes
la huella del metal en sus ojos de gatillo
éxodo del ángel
……………..permanecer en la plegaria
y en los labios línea de horizonte
entre las carnes exaltadas del último día
mientras la tierra gira alrededor de los océanos
y la receta bulle en el verdor de la garganta
en una superposición de bronces la raíz
………………………………………...no se salva del pecado
ni de los orines de la alquimia
ni el de los enanos de la corte










Lluvia de otoño


en los limpios templos de los ocasos de otoño
se agita el relámpago cubierto de vendajes
salutaciones del rayo de centelleo púrpura
del este el viento en su esfuerzo
……………………….de pájaro
para que la lluvia arroje su silabeo
……………………….a la arcilla almacenada
y las raíces hijas del mar y de la música
……………………….en su soledad de ánfora
en su cielo profundo
……………………….reciban el rebaño de delfines
hasta que la última sabia
……………………….comience su recorrido de palabra










Andar de espaldas


cruje el cielo en su pulsación líquida
la mañana tiende sus llaves como una danza en silencio
el hijo no puede volver a las algas envejecidas
al retroceso que se estira con los ojos en la nuca
a buscar el lugar del festín del liquen entreabierto
andar de espaldas entrando al sueño del mercader
y contar las monedas que la tierra rechaza en sus mañanas
la casa es una prolongada sobremesa abrumadora
que llena las horas a fuerza de lampazo
y creer que eso es el futuro que nos alimenta
sin descuidar la pulcritud del mantel
y que la lluvia disimule
la invasión de los gestos en la jovialidad del hielo










Limonero

...qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di recchezza
                                                                                                    ed è l’odore dei limoni. 

Eugenio Montale


El limonero devora
la algarabía de los pájaros
y es más amarillo todavía
que la prisa de las campanas

Cuando muere el día
se carga de su milagro

Con ese olor
de ángel encontrado
en un sueño
de otra soledad

Niños pálidos de los huertos invernales

Nuestra vida se llena
de los limones de la infancia










Pájaros encendidos


hacía tiempo que estabas muerto entre pájaros encendidos

junto a las meretrices de vientre momificado

vestidas en sus escamas de navíos turbados

el maldito gozne del crepúsculo supone el líquido amado

fusiles de sol asumieron la forma de la magia

la leche materna se durmió en el frágil corazón

la lengua se ha hecho arena de hablar esquivo

buscar en la brisa el brinco milenario del vino

las iniciales del leñador en el pétalo fingido

el cráneo en el pedestal forcejea con la demencia

la desolación emprende despertares de zapatero

el día trae su jardín para vaciar la tumba

con todas las heridas agujereadas de palabras

déjenme ser mi propio cadáver










Vida


Te cubriste con el hielo
que sabe del tiempo
y de la horquilla.

…………………………………………Entregáme el cadáver
…………………………………………que cremaste para el río

…………………………………………aunque su sangre
…………………………………………esté seca
…………………………………………como el pulgar
…………………………………………que desciende.










de oleaje carcelario y cautivo del abandono
abdicante de destino y de brutalidades por el estilo
el dolor en su atavío de tribu reservó la ocasión
mi cabeza rapada de locura ama bajo los puentes
contienda de nieve negando lechos
una luna de hueso destiñe el péndulo y la tijera
licencia de cadenas en las alas dormidas
envoltura de fusil a golpe de polvo
la piel del sol no se adhiere a la casa del árbol y a la ciudad horadada
alquimia de los océanos o voz prematura
tengo treinta y cuatro años y sufrí trece muertes
sumergido en el fruto tengo el frío de los ancianos
y el fracaso del alfarero en los relojes habladores










Zapatos


Saltar la muralla en su afán de volver extraviado
sus labios marrones y su textura de trapecio
y rodar en torpeza de hembra precavida.

Venturosos de aires y de los himnos del silencio,
con esta luz devota de las flores,
en la ocupación absorta de los amaneceres.

Juegos en los árboles que alertan
a cada uno de mis zapatos,
escanciadores del légamo y de la danza crecida.










Precipicio



no me mirés yo sólo traigo las lluvias

el humo jornalero cierra el cerco

ambición inoportuna consumidora de las armas

defensa del látigo que el cuerpo no hospeda

la mirada trae la hierba y el abrazo de las aves

dichosa porción de polvo y su mudez poderosa

las penas se han despeñado para que viva al lado de su muerte

la fruta y la letra presagian la caridad y el hierro

arañas y diamantes se suman a la ballesta

la tierra va unida al pie con la ceguera de la piedra

la corteza sudorosa en el laberinto del cisne

la flecha de tinta celebra los ceros que destila

si no te importara me lo dirías con tu voz de acecho

y toda tu piel es un precipicio de fácil caída










La máquina y el mar


el embudo de la máquina
……..invierte al fuego y al pájaro
……..……..y al cielo estrecho
……..……..……..con zócalo de palosanto

el cisne abre el asfalto
……..hasta los vendajes de la tierra
……..……..como la boca que se rompe
……..……..……..a golpes de amor

estuve confinado por años en el desierto
……..ahora busco el mar
……..……..su lengua de tumba
……..……..……..y el saqueo de pupilas

y los enormes pulgares fantasmales
……..que llegan con su sal
……..……..hasta la plaza de las hamacas
……..……..……..quiero el mar de tus cenizas










Poema que hallarás en un cajón


antes era yo de las puertas
……..……..……..amables y exigentes
y mucho antes aún
del vientre que me invitó a deshabitarlo
……..……..……..cálido y sufrido

luego las manos que intentaron la caricia
de fatigosa herencia
y la voz que animó los pasos
en mudo desaliento


alguien habló del cielo
……..……..……..beligerante precipicio


y fue la mezquindad del hombre
y la mujer que no fue


ahora soy de los espejos
……..……..……..esas otras puertas

mañana seré de los retratos
donde quedaré en silencio

habré con el fracaso
y el dolor numeral

y quién sabe

con suerte seré una voz en el recuerdo
ese otro retrato condescendiente y austero










Palabras ajenas


hincado ante el silencio y las venas inevitables
en mesas de café y a golpes de alba
la muerte es una perspectiva de extraña dignidad

llega la mañana de cinc con un cielo sin suturas
inmerso en la súplica de la criatura marina
encierro de cenizas en la hendidura del otoño
presagio de las campanas en el oleaje lejano

esta secuencia de selva nos llama al orden
la voz del Templo nos aturde en esta primavera de abril
que arrastra palabras ajenas y evita la desdicha

agua de las piedras en este presente furioso










Entonces la lluvia... *

Morí por la belleza -pero no fue suficiente

Emily Dickinson


Marzo alcanza su calma de media voz.
Gira el verde de los miembros fragmentados. 
Sin horas que alarmen las investiduras
de letra en acecho y reflejo de águila.

El crepúsculo es ahora escamoso y oscuro.
He perdido mi color distintivo,
mi piel lustrosa y blanca que dibujaba contornos sobre el tablero.

El cuerpo del rocío en la caja vaga.
Sólo se sostiene de mí el llanto de la espada
muriendo en incandescencia estremecida
el admitido decorado de la lágrima.

No puede mi corona asomar a los otros,
apenas la sacude lo que persevera allí del viento;
pesa horriblemente
como el humo de las catedrales de mi frente      
y me impide elevarme a la luz,
al aire.
No pude inclinarme y la tristeza del mármol.

Solía el Señor abrazarla con sus dedos temblorosos
(siempre temblorosos al tocarme)
las manos sarmentosas soportando la estrategia
para desplazar mi puesto otra casilla,

más guarecida,
más fiel,
inexpugnable.

He rodado otras veces,
pero sus manos presurosas evitaban todo golpe,
todo sesgo de noche o sorpresa madura;
he rodado,
pero entonces avanzaba sobre territorio conocido
a una velocidad inusitada,
con aristas de alba y lluvia evidenciada;
creí conocer el vértigo,
el día y sus imperfectas sumas de corceles,
pero aquello tenía fondo,
rescate,
fin,
descanso.

Era miedo o incertidumbre sobre cuando acabaría,
la cifra premiada en su puñalada,
no esta certeza de inmutable eternidad,
de Destino.
Aquello no era vértigo, 
era sólo un presagio.                 

¿Habría servido no haberlo ignorado tercamente?                  
¿Me abría ahorrado, acaso, el oprobio?

Tragado de planicie y de disfraz eterno.

No hay enemigos.
No hay duelo.

Las bocas y las voces se confunden cotidianas.
En este día prolongado de cristales
soy una corteza que vivirá cien años.

Sólo he volado alzado en manos del Señor,
y aún así, no alcancé gran altura.
A veces, dubitativo, me mantenía despegado del suelo durante unos instantes;
podía contemplar la total extensión parcelada del tablero,
no temía,
estaba en sus manos,
no caería;
no,
no temía.

Sentí a través de su pulso el mudo estruendo del combate interno.
Yo era un símbolo de la victoria o la derrota.       
Sosteniendo la mirada de las tumbas.
El fin pendía de mi salvación o muerte.
Hoy conozco la muerte; ya no soy un símbolo
y el tablero entra por los ojos como un llanto al revés,
espuma de los atardeceres tan míos.

Me he mezclado con otras piezas que pensaba dispares,
durante los trayectos de la casa a la plaza;
habité el mismo espacio,
la misma lúgubre caverna.
Bruñido en silencio y en cuchillo hecho mariposa.
Entonces
presentía la apertura     
y la venerable luz que habría de distinguirme del resto.

Los cobijaba con mi emblemático valor,
pero amé ese resguardo sólo hasta donde se proyectaba mi sombra.

El juego iba mal; perderíamos.
El esfuerzo de los más débiles para salvarme.
Peligraba,
fue una angustia larga y feroz,
nació en mí,
culpa por el desenlace ya próximo.

En un momento, se disipó la fijeza en su mirada;
contemplaba el cielo que vi en sus ojos
cerrado en súbito oscurecimiento,
mármol a punto de estallar.

Resistimos.
El tiempo perdió su construcción de flecha.

El viento cubrió el tablero de vegetales muertos.

Algunos cayeron,
yo me mantuve sosteniendo la cruz de mi corona
hasta caer como los otros,
pero más lejos,

más aislado.

Entonces la lluvia...

como limones que se exprimen sobre una mancha o una herida.

El Señor buscó;
lo vi recoger unas piezas indiscriminadamente:
caballos negros,
peones;
oí un zumbido parejo,
grité,
grité.
La confusión de aire arremolinado le impidió encontrarme
antes que el suelo se quebrara bajo mi cuerpo
en un escalón de piedras ubicadas sin orden,
sin atender a la forma
o al color.
No era mi sitio,
no esto.

Vi al Señor descender,
sumando escalones y no nubes,
mi piso primero,
luego otro
y otro
y otro...
hasta perderlo por completo en el olvido.

Mi patíbulo ahora es prolongado y perfecto.
La distancia ha muerto en su resplandeciente prestigio.
La hiedra acontece en su feudo.

El zumbido no ha cesado,
persistente,
suena el diapasón del desamparo.
Sólo yo lo escucho.

¡Oh, Señor!

¿Por qué me has abandonado?



* Adaptación del relato El rey blanco de Nora Sánchez










La dinastía y su muerte


entonces el humo sumerge el resorte de los sueños
el girasol vencedor de la marcha alrededor del violín
se retira la oreja de sus paseos nocturnos
cada aliento resbala dentro del círculo

las capas superpuestas del sudor en el salón de los miserables
entrañas con mágicos poderes y estructura de acero
lanzan las palabras arenosas del infortunio
el cielo es una resaca luminosa y habladora
abandona la rama para mecerse en la escalera mecánica

los tres cerdos que en estos tiempos ya no de fábulas
pulsan el vacío de elaboración lunar
y deslucen la lluvia esperada por los niños
hambrean a los lobos en su agónico aullido
las máquinas del ingenio se fugan y se fragmentan
la dinastía de la infamia se retira a los infiernos










Gris de Angelus


Hay en el cielo…………………………….ese gris de Angelus


en la arboleda
con manos de violines

……………….…………………………….y en el río
……………….…………………………….siempre el río
……………….………………………………….con sus ojos extraviados










Intemperie


nuestro padre supo del amor de los muelles
y el paso del lacerado navío
sentencioso y oscuro en la perpetua negación
por los pasillos el maquillaje languidece
precaución de glorieta y de olvido que se precia
mañana visitará los viejos teatros hablando incoherencias
nombrando cada mancha y cada media zurcida
y como el aspa del molino recibe la lanza
entre el olor de hojarascas y sus agostos precarios
el agua le niega sus respuestas en pleno rostro
alcanzó el lugar del decorado en la intemperie
y cada piedra en su mazmorra y la respiración en su hechizo
y el miedo que se palpa en el pliegue de una caricia
el tiempo se obstinó en sus manos como en una repetida derrota










Morir con el mundo


La primavera sale de su letargo
………………………a vestir los árboles
pero la cresta del frío besa mi mente
y el pensamiento se adhiere a los talones
y no comprendo por qué muero con el mundo
si hemos resistido el advenimiento
………………………del olvido
y la cima fantasmal de las horas
y el engaño lechoso de la sombra
si compartimos el mismo aire
………………………y la misma hierba
en tiempos en que el alba irrumpía en mi cabeza
y las palabras caían desnudas
………………………por la pendiente de la lluvia
observo el cielo ya que morimos
………………………con los ojos de mi madre
y es tan alto










Segundo resplandor


en el aire hay como un desmayo de retama
y en los utensilios con que el alba encoge a la noche
esa de luna ilusoria que suda oscuridad

aguijoneado de distancia el mástil infiere la estrella
con la gentileza de la mañana librada a los milagros

resplandor que viste la calle y la honra










De cómo eran los sábados

               a Sebastián


Nos incorporábamos
de la rama florecida
a ver del día
sus ciervos de cristal

…………………………………………Sus bosques
…………………………………………con humo de magnolias
………………………………………….y las raíces
…………………………………………de doloridas caderas

…………………………………………era alzar la mirada
…………………………………………encontrada de pájaros
…………………………………………a los sorprendentes
…………………………………………suspiros de las chimeneas

Abrir la maquinaria
de los pasos
sin tropiezo de escuela
ni estructura ramificada

…………………………………………Domar la tristeza
…………………………………………verde de los árboles

…………………………………………Perderse en el dorso
…………………………………………de un baldío

………………………………..…………Y en la pelota
……………………..……………………que compartíamos
……………………..……………………con el cielo










Asfixia


dar de narices con este pan comienzo de cuento
………………………………..y final de vida
desova balas el hombre de pubis de pantera
y una rabia de amor y fotos mustias
costillar espeso el tiempo y su fragmento de ala
escapé por sus ojos que sabe de la lágrima y del sueño
a velar entre ángeles en la cima desnuda de los árboles
trepando el aire de palabras y de nubes dormidas
peldaño de las horas
…………………….todavía la lluvia tiende sus manos
…………………….a los viejos tejados
…………………….y al aire que se hace llamar amor
y a la madera con que el cielo moja su rostro
plegaria hecha huella en el camino del éxodo
el vientre es parte del paisaje con sus frutos no nacidos
interposición de la asfixia en todo lo que duerme










En esta historia


….es tan fácil morir en esta historia escrita por vos
siendo el desertor de los instrumentos y del laurel
..tiempo de fortuna en horas que han huido
prisionero del granizo y de su furtivo paso por el alma

….salir sin sentido a recorrer los parques
las aguas bajan hasta la luna
..el espejo rompe en cascada de alfileres
superficie sagrada…………los reyes aquietan la fuga

….apogeo de los huecos y puntapiés de soldados
en el cerco del combate la guerra hospeda al cuerpo
..yendo a un punto de mortaja y de mañana llagada
cansando de vivir entre lo que roe

….mirada de hierba o extremo de polilla
turista fascinado del embarcadero gris y la despedida
..sucesión de horas mordidas de locura
cuando la piedad de los puertos repite tu nombre incansablemente










en el mágico lenguaje del pan la lluvia declara su presente
anuda claridades que son de la memoria
….el cuerpo de la reliquia se adormece en esta circularidad de maleza
donde los vientos hacen su estocada de escama
y las sombras tropiezan de futuro
fervor que embiste la antorcha de tu ciudad
distancia inexplicable cayendo en su peso de verdad
en el fondo de la pregunta rige una coherencia de batalla
los ojos atropellan la sospecha del espejo
un puño negándose rebota en los adoquines húmedos
sangrando los nudillos de la espera
y las uñas se clavan en las palmas vacías










De la luz


desfila la luz desprendida del mar
irrumpe en los ojos con su mueca de pabilo
asiste a las bestias y a las muchedumbres
absorta del óleo de los frutales
y de la órbita del semen nocturno
descifra este frío que cala en la sonrisa
y en los parques que cuelgan del alquitrán
acuñada en el árbol y en la médula de la nube
estalla en el hueso vencido
y en el aliento del corazón rechazado
esta luz salteadora humedece el músculo
y al alba la toma por detrás como a un viejo amor
se mece como la pluma en la familiaridad del aire
y atropella al viento en su asombro de fantasma
fluye como la leche en su murmullo de colmena
nos advierte de la luna gris madre del cazador
y de la belleza del pie en comunión










Estarás en París


no hay reglas de juego sin sumisión
…………………………………….y sin deudas
para leer de sus manos copiosas
…………………………………la tierra se hizo de mis pasos
asistí al nacimiento del mar
………………………...y al de los olivos que pobló en las rocas
he de asomarme al mago
…………………………y al país con mirada de selva
siempre vuelvo a mi lugar de otros
sitios
….donde el hueso reclama permanencia
se impone medulosa la época del espectro
tan próxima a la noche y su aliento de galerías
porque sé que estarás en París
……………………………….toda tu muerte










Juntador de monedas


NO ME OBLIGUEN A GRITAR QUE SOY UN POETA
HILVANANDO NECEDADES
CON LO QUE QUEDA DE LAS TARDES

LA POESÍA SE HIZO A UN LADO A TIEMPO
ANTIGUO ARTIFICIO DE HEMBRA MÍA

LIMO DE LUNAS EN REPOSO
ES MI CONSISTENCIA DE PEREGRINO

PODRÁN ECHARME DE TANTO LUGAR PÚBLICO
POR CAMBIAR MIS POEMAS POR UNAS MONEDAS

LAS JERARQUÍAS NO DETERMINARÁN SU PEREGRINAJE

CELEBRANTES DISCORDIADORES
NO SON DE MANERAS HERÁLDICAS
NI DE PATÉTICA EMBRIAGUEZ
TEJEDURÍAS IRREPARABLES
DE CADENCIAS Y OSCURIDADES
SU MÁSCARA FESTIVA ASEGURARÁ EL DESTIERRO

PODRÁN CERRARME LAS PUERTAS DE TODOS LOS BARES

DEL VIEJO CAFÉ TORTONI MUERTO YA
DEL MÍTICO BAR LA PAZ INVENTADO POR UNOS IMBÉCILES
DE LA MIERDA DE LOS BAÑOS DE LA PERLA DEL ONCE
DE LA MUGRE DE LA GIRALDA
Y SUS GALLEGOS MUGRIENTOS

ME VERÁN VOLVER CON EL RENCOR DE LOS OSARIOS
ANEGADO DE MÚSICA Y CORONACIÓN FANTASMAL
INSINUANDO ALERTAS DE LAS INENARRABLES ARPAS
EN LA LITURGIA DEL ENUNCIADOR
DE CADA UNA DE LAS CRIATURAS

DESDE MI ATALAYA Y SUS DESIERTOS
TAN CREPUSCULARES COMO MIS ORACIONES
SEGUIRÉ SIENDO UN JUNTADOR DE MONEDAS
Y QUE NO VOY A INCREPARLOS
PORQUE NO SOY UN POETA

QUIERO QUE QUEDE CLARO

QUE QUEDE BIEN CLARO

QUE ESTA AGÓNICA ATADURA
NO ME IMPIDA LA LIBERTAD










Desdén


si el día fuese mío los ojos atraparían toda la luz
después de todo lo que han visto el tiempo los evita
prodigan apariencias hasta aniquilarse
será que la piedra en su esplendor no está dispuesta a entregar los días
había el árbol en la distancia y el fuego por el látigo
maternal justificación o escritura que se arma
…….fastidio
…….dejación
…….alma errante de los puertos
la mano recorre el camino de la lluvia vegetal
descendida de espera y de piel absorta
rigor de estrella en el eslabón ardiente
instante en que los pájaros languidecen la brisa
relumbra la plata del desdén temprano
espesura de la fiera en la cueva del llanto
la mano de alabastro en el coral usurpado
un aliento de relámpago arrebató la sal
la cumbre oscila en su abandono de sol
…….indolencia
…….desapego
…….cristalina mansedumbre










Extravío


no pensar en nada no hablar de nada
a pedido del prisma nacido a estribor
en el aire que se llena de sol y del barniz de la luz
adelantar un pie en la embarcación solitaria
se debilita el cordaje del mundo en mi horizonte líquido
el fin se ignora en el albo velamen
elegimos nuestro castigo y el camino de los océanos

entre el pájaro y el follaje huye la cabeza con alas de sabia
interceder entre el poema y la urbe exhausta
con afán de pirquinero en bares de suburbio

extravío de la lluvia en el instante de la danza
en el aire de los reclinatorios desmesurados por la ausencia
en tanto ella se ata el pelo con lo que queda de la tarde

y esa exigencia de manivela del bronce cotidiano
trayectoria de la flecha en la encrucijada del alma
las hojas del otoño en el aire de la sangre

bendición de la esfera en la respuesta alquímica
parido en la hemorragia de los martillos
mi madre se ajusta el cuello de mi abrigo porque empieza a nevar










oculto cual trampa en el hueco de la lengua

el cielo en su fragilidad nos describe la osamenta de los sueños

hora en que el mundo declara sus temores

fatiga de la llave en el campo de la lágrima

agua misteriosa anterior al vientre respirante

en la canción del invierno los hombres silban su demencia










Declive de los días


el hambre y el mundo se encontraron

en el trazo que está siempre a punto de morir

el día entre la larva y el polvo
………………………..con su intolerancia punzó

el surco de las estatuas padre de la angustia

ambrosía de las alabardas

silabeo de espinas en las tinieblas del sexo
andar el corazón en su obsecuencia de girasol

en mi cabeza de fauno fluye
………………………..el declive de los días

la sangre multiplicada trae el rostro
………………………..de lo que no será
hasta la noche solitaria en la pesadilla del cuchillo










Alba y crepúsculo


quizá también el helecho
confunda a la hoguera

invocando las nupcias del rocío
con el Dios fatigado

momento en que la luz
vuelve a ser del agua

a fin de que caiga
de las alas del vientre

el susurro de rebaños
en la mañana del himno


con el cielo
que desciende luminoso

al confuso aposento
de las pupilas del silencio


en el intervalo que saquean
al espejo de suspiros

se divide el tiempo
en alba y crepúsculo

a padecer la cabalgadura
de la bruma

y las páginas de los libros
nos hojean con tristeza










La luna que llega


observo al metal numerado en contienda con el pedernal
visión del hombre herido por su gente

en la arcilla y en la solidez de sus murmuraciones
las dos mitades del cielo y el ángel de sal

un desmayo de tejado y de alfabeto polar
en cada descascarada sílaba del contrahecho
que ama la vida desde los bordes injuriados de floresta
hijo del suelo y de la arena humedecida
huésped del pesebre que entierra al soberano

la luna nos llega al fin con su cuidado de enfermo










Los cuatro elementos


qué queda de este cielo de rubio ámbar

los cuatro elementos se distribuyen entre los seres y las cosas

el aire se desprende de su guarida cristalina

calma albergue de las piedras

frescor de prado

ilustra el pie el crecimiento del día

ornamentos del paso coronados de Oriente

vida no deseada entre el labio y la flor

fatiga de tus ojos de hacer milagros

la soberbia tuerce ilustremente la mirada

de infernal espuela en ponzoña de verdugo

en la orilla del sepulcro el vuelo logrado

ceñir de blanco el margen de las sombras

sobre las aguas robustas el piadoso camino










Ayer


pudor de lluvia el misterio deja intacto al barro
la tarde es una herida en el vuelo del pájaro
hechiza los prados de nieve y de balanza
vestiduras del día que brinca de sus pestañas
y nuestros cuerpos se distancian sobre los pasos del agua
la llamaré Ayer que es una forma poco feliz de nombrarla
días construidos de flechas sin memoria
a la deriva la luz madura este vacío
el viento se desvanece de escombros
y los ojos se arrodillan a pensarla
en el verdor suficiente de los cuatro muros
permanece en el no retorno del siempre ella
nacida del silencio y de la respiración de la niebla
todavía no llega detenida de labios y de alfabeto para nombrarme
intocable en su lejanía largamente sangrante
hasta que se rinda su piedra esculpida en vísperas
ante la curvatura de mi noche










Encuentro con el ángel


emerger envuelto en el plumaje fugitivo del cielo
despertando nubes asaltadas de floresta
suaves y sedientas inundadas de púrpura
declina la luz en esta aurora que llega a hacernos de alimento
y este azul es tan intenso que es imperioso cerrar los ojos
...para que no estallen como uvas en la peregrinación al vino
los abismos boca abajo y sus cielos húmedos de imán
yo prendido del ala que muere y del alba rabiosa
….busco al ángel que aguarda en la roca
….maravillado de no vernos sucumbir
me dejo caer de mi ala aprovechándome del otoño
lo miro a los ojos y me dice vengo del vacío sin dejar rastro
….traigo fango de estrellas de mi andar desolado
en su roca el sol descubre sus miembros de niebla
alza su cabeza cuando me siento a su lado
y comprende que mi soledad no es ya de este mundo
me dice sin mirarme
….que encuentra en los astros la ternura de mí madre
que lo que es de la desdicha a nadie pertenece
por eso la del Amor con sus ojos que saben
….y su equilibrio de elixir no me pertenece
y que la muerte no significa nada
….si un horizonte superpone a otro










Día intacto
                a Claudia Villamayor


en este asilo de olas de solitario diálogo
un tiempo madurado mil veces nos penetra
áspero en su andar con aliento de astro
de corceles su estrépito en un brote de llanura
nombrando al árbol y a los vapores del horizonte
que convierte en batalla los despojos de la memoria
con la canción del mimbre en el perfil del niño de humo
y lluvia de cabaret de perpetuo espanto
ritual de transparencia y de orilla pulida
en la piel anegada de ceguera
anticipo del verde en el espacio de las manos
esculpiendo la espesura del mediodía
de este día intacto que no será de nosotros
infinito de deshielo y pulsaciones
agonizante de este mundo ruindad del fruto
guardando su carne de lenta ceremonia
y de incisiones nocturnas que demoran el latido
anunciando la nostalgia y sus constelaciones hasta el hartazgo
y dar una vuelta de letra para ajustar la soledad













Buenos Aires, abril de 1998







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