lunes, 18 de julio de 2011

diapasón - 1998











diapasón









I












Sebastián Prego









………………….florean instantes de piedad
………………….los pinceles y su linaje absurdo
………………….hago un alto de jardines
………………….con el último estertor de isla


reina el oído en la flecha de pan

la sed adormecida en su escozor

germina en cada estrella nuestra noche

los harapos de la tierra oliendo a carne


………………….silbando la canción del polen
………………….les digo que aún estoy vivo
………………….con los ojos de poema que empieza
………………….llagado de bronce de inhumano brío


en su comisura de bosque la semilla y el polvo


llega el rocío a la hora de los ángeles
órbita de frutos superpuestos
forzar la edad y enfermarla
estar en medio del trazo
estar condenado









Cautiverio


nací en cautiverio
en el cariño de las verjas

entre la frágil respiración de tapias
y las ramas azules de los álamos avejentados
donde el viento se apoyaba de a ratos para justificarlos

crecí en el gesto líquido de las espaldas
y en firmamento fruncido de este plomizo

comprendí las tardes infinitas
modeladas de marzo y de crueldades celestes

caminé las calles
bajo el rechazo de cada estrella

el tiempo sacerdotal de las tibias
aluvión en el pleno de su intemperie
una lluvia de dientes amarillos tributaron territorio

y la muerte trajo su aposento de arrabal
y los pasos de arcilla de los suicidados de la tierra

simulé el fuego por el pan
recogí el sudor que el aire malograba

el amor fue de río
miserable como el agua

mi impulso de caverna
me hizo del olvido









y la noche cobijada en cada techo
colgada del cobre de los trenes sopladores
y del vino oblicuo con cabellos de arco iris
………………………………………..y pellejo de barco

dormido estaba de balanza y de pez engañado
con los olores caídos de puerto

agita callando conocer la fortaleza el polvo de retroceder
de desmayarse en los recuerdos
con esa flor que vive a los saltos
tan longeva como la espuma que me detiene
que desata entrañas a la vera de cada Dios
empecinada en nombrarme










Maiakovski y todos los caballos


ejércitos derrotados
los días/            /se retiran
a tumbos
caballo de maiakovski
por el barro de las delgadas tardes
aire herido en los estandartes callados
ojo arponeado a medias en la luz del fruto
ligan las huellas que ascienden al conjuro del bufón

llevan cielos de mayo espesos/incomprensibles
uñas de respiración azarosa en el balanceo del ahorcado
espumarajos de noche en las plegarias del alcohol
piel furiosa atravesando desalientos
despoblándose (de sus inútiles muchedumbres y) los hollines sudorosos
entre deshechos que organizan el deseo nocturno

mis heridas mendigan su sangre
las bestias del Olvido invaden sus atriles
sus pupilas desterradas
la rosa cultivada para el desprecio
dientes que advierten el desafío
a vuelo rasante de gracia en cautiverio

se van los días y los cuatro metros donde me muevo como los idiotas
cada uno con su sombra/espacio de mar
repiten la palabra de la piedra que describe la ruina
ignorando en qué orilla de la noche mueren idénticos a
sí mismos
aire hurgando en el signo del rastrojo
arreando sensateces
y
deseos
(sinuosa prótesis de los sueños)
escarbando en las tumbas por sus frutos amados
se vive tan sólo en la mañana del pescador

se alejan con sus húmedos celestes
hoy en su mudez es este ayer gastado
quién se atreve a despedirlos







Hombre durmiendo en el tren


no es de tumultos ni de griteríos poblado
y de golpe es nadie y se olvida por un momento
de los siempre festejos del manto

tan errático y de groseros milagros

está dentro de la sangre donde gobierna la brisa
país carnoso prisión de los deseos

las anclas en cada ojo de mares en contienda

se ablanda en la hondura del cansancio

el traqueteo es un manjar

la risa por dentro de esqueleto y de semilla

ese hombre es un niño para salirse del hombre y del niño

algo se ilumina en esa mancha de ausencia

su ceguera e intocablemente hermoso

habitante de nuestro ahogo de plumas

la luna no está no hace sonar sus cuernos de oscuridad

es el sol de mediamañana encierro de luz y de colmillos

la mano suelta por un momento el bolso para unirse en el destierro

brazos que se cierran en el fango en la madera carcomida

la dentadura que se agolpa tras la visión de los astros

todo cuelga de ese hombre de ligero rocío esparcir

la cabeza se inclina ante sus propios pies

concierto deteriorado o albañilería de las sombras

los contornos se extravían dan informes de sus impedimentos

y es tan frágil como una ronda infantil

calma de caverna el alma enfrenta al firmamento
desprendiéndose fugazmente de las prótesis

en el último segundo de la humanidad y los derrumbes
despertará en la estación despertará en el hombre









Referencias del señor J

y empezó una granja de gusanos

e. e. Cummings


(a diferencia del señor L
y por supuesto del señor B
–en absoluto éstos no son mucho mejores–
el señor J estaba lleno de estiércol
de niño lo acumuló
del abdomen a su cabeza
y los médicos determinaron
que fue causal de su muerte)

el pan se constituye en otro rostro
la maquinaria que el arte no describe
él supo su guarida en el palo mayor
y los pormenores del rebaño
y el turrón que a fin de año ya sabemos

el alma y el escorpión se disputaron la luz
los días morían en frenética potestad
resuelto en vacío y en prisa ciega

Dios abundaba en números
mientras asistía a desfiles de nieve
agregando ceros a sus sueños de caballo desbocado
las tardes se le hacían de acero
y hablaba con la autoridad de los pelafustanes
supo ser náufrago mordedor de oro
trepar por el escudo de arsénico
y hundir en nuestra sangre sus palabras

la sustancia en su destrucción
asilo bestial de relojería
en una oreja la violencia del discurso
en la otra el bostezo de la humillación

solíamos vestir al señor J
y comprarle buenos perfumes
y asegurarle unas bellas vacaciones y una digna mansión

engendró ríos para sus piernas cortas
y amó hasta lo que alcanzaba su miopía
se movía con la agilidad del humo de los crematorios

pocos derramaron lágrimas
supimos que su funeral fue austero
de eso se encargó su esposa
que siempre lo consideró una buena inversión

(demonios de segundo orden
burócratas todos
discuten su destino
algunos indulgentes
piensan en el IV Círculo de los Avaros
otros en el VIII de los Rufianes
los más consideran que el IX y último
donde se castiga la traición
sería el apropiado para su alma)

en tanto los gusanos le cobran al señor J deudas pendientes

diciembre de 1997









Un nuevo día

                                                                                                           a mis hijos



un nuevo día después de largos años
con toda la arena del fondo del mar
y sus tuberías de luz
y el aire con sus surcos y sus tules
deteniendo la ráfaga sulfúrea
sin fatiga del círculo púrpura
ni fosforescencia de pez anticipado

un día sin escalera y puertas que chillen
donde las palabras se ponen a resguardo
del pesado mobiliario
y las anclas nevadas no agujereen el esqueleto
a la vuelta de las lluvias
y el sol en el atardecer cuando parece nuestro

un día de página de libro abierto
tan nuevo que no estás
donde la sangre busca su espíritu alado
y juega a lamer las grietas
con busto de mujer que parte en dos la mañana
con otro techo y con ventanas abiertas
de polvo aligerado y discurso humedecido

un día con estribor y soplo de velamen
sin hilacha y sin tedio
donde el agua decida y la luna esté de pié
con tardes de bicicleta y guerra de almohadas
y despertar de nonna Magdalena
de cocina de invierno
de tranco de nonno Carlos
y los ojos del prado en el espacio de la fruta

un día de helechos y de porotos germinando
sin los resortes de la escarcha
con silla en cabecera de mesa
que estrangula los sayos
y astillas enfundadas
y no huele a maquillaje
ni a cincuentona perfumada
un nuevo día donde todo está aquí
quién lo diría después de tantos años








Sabés


                                                                                                  a Viviana


y sabés

de eso de vestirme con tu desnudez
sin alterar el trayecto de la fuente a la vasija

del día que las lluvias eran para mi corazón

del badajo de paja que adormece las tardes

sabés del polvo que precipita de los carruajes desvestidos

de los ojos que me han visto a mí mismo descender

del hielo que se confunde con la carne en su nítida postura de rodillas

y que tengo la edad de las fábricas
que olvidaron sus chimeneas y engranajes

y sabés también del vacío como vuelo de pájaro

de lo que queda sobre la arena
cuando las mareas retiran su canto lunar

del olor de las farmacias

y sabés del tamaño de los recuerdos

y de las lágrimas que caen con pasos de tranvía

del aleteo de las palomas debajo de las escaleras
como si cada peldaño azuzase el follaje permitido

y yo sé de tu espalda de ave soportando un cielo sin nubes
erguida de azules y de campos fosforescentes
mediando estrellas y otras fagocidades

yo sé que vos sabés los hijos
y que ahora recordé respirar








Resplandor


Resplandor que empuña el reino de los vientos
amable calma o grito de pupilas
la sala de los disfraces favorece el eclipse
despoblar los campos de su arrogancia
con el ventrílocuo que une los atardeceres
donde los barcos llegan a beber del otoño
conservando la postura de la pluma
que tiene la edad del aire









II

…mi corazón es un cuclillo para Dios.

André Bretón









último vuelo del fruto demorado
detestado en su júbilo de azúcares
haciendo de piedra y de baba carmesí

reventó en tropel de cascos y sudores
de argucia de saliva tejedora
paz en el salitre moribundo

hundió en su caparazón hasta perderse
resuelta en cántaro quieto
en destierro complaciente









En mi boca



en mi boca presencié tu paisaje
el alba prolongada en su salitre
luna con aristas de ciudades
gota a gota asistida

hermosa tortura de náufrago
nutrirse de rieles en espera
sabor que tiembla en su llegada
la seda en su carcajada discursiva

batalla en la asfixia dispuesto a nacer
agridulce paciencia de dos cielos
de largas hebras de verano
ejército invadiendo el aire en reposo

y perder el aliento en el líquido inaugural
en la sustancia luminosa de los días de lluvia
alborotar la carne humeante y cristalina
donde la victoria es apenas un consuelo

cerrar los ojos y beber la sombra
el vello asiático donde la lengua buscadora de hoguera
llega con avidez de estanque
y el mundo se resiste en sus dos mitades

y volver a esa noche que se alarga con sabor a mar
declararse mortal en ese escándalo de humores
para visitar la agonía
hasta encontrar la luz y abrazarla








Pentimento

 

Traedme una hora que vivir

Vicente Huidobro




Con el hambre del niño hambriento salí a buscarme saltando de mis ojos/
aturdidos de mirar por el borde de mis sombras
Cerré los cielos de cada campana/los furiosos cielos
seguro en el lugar seguro de las mañanas que se repiten
Ahora que apuestan sus marfiles a todo o nada
la fuga del mármol en la lívida opulencia
Los miedos del desierto/y temer/y temer debajo del miedo
revelar las heridas hasta la transparencia del silencio
El viento reclama en su sangre los sonoros reflejos de marzo infinito de islas
mi lengua creció con la desmesura de los tréboles
Erección de las sombras/un tren chilla de oscuridad
feroz de memoria para nombrar lo que no existe
Junté las esperanzas y las vísperas
se procrearon con insolencia
Miro los rostros del aullido y sus lágrimas de piedra
me iré antes de vivir mis huesos rellenando mi inocencia de vacío
Felinos los músculos aguardan el salto al sopor/hartos del brillo del sastre/
los colores se han trizado en los fríos corredores del alma
No hay paz que se precie que alardee sus encantos/
todo se llena de aire hasta apagarse
con los ojos húmedos de polvo y cada mueca en su palabra callada

Tañen los perros sus lejanías
el furor de tus escalinatas alcanzó al mundo
Busqué en tu muerte la oportunidad de vivir/dormir en el llanto o en otra ausencia
torcer a golpes de sepulcro los papeles de cero multiplicado
Se estremece el cansancio en la espera de lo absurdo/
en qué ene golpear inútilmente/qué rayo esperar para dar vida
Los recuerdos hilan el porvenir con el ceño de túnel cansado
con la carroña y sus tijeras de invierno
Pierden distancias tus encajes rosados/acuática forma habladora
la de los senos del ayer desautorizando lechos/
caderas sedientas del azogue de los pájaros 
Nieve desligada que muere en sus rodillas/
el círculo crecido del tedio y del espejo
las palabras se duermen de viejos andenes/no seré el lado de tu vientre

Salto del adiós/luz que abandona las mañanas
mis manos apresuradas/desnudas en su orilla/se han ido dando muerte

Si los pies se durmieran de alabastro
y cada piel en su escama discursiva
Qué alivio/la voz de los comercios
y amasar el pan que pronto se olvida
Y saber que todo es para salirte
y Dios con su celestial vómito
He muerto con mi barco/lo vi hundirse en la noche del corazón

entonces amaba/








Que no muera


(Haz que no muera sin volver a verte.)

Alejandra Pizarnik



no puedo culparte de auroras
                                               los días te navegan y someten

nos encontramos en la edad del adiós
donde la vida es menos rica que la noche

con ese frío tan parecido a Dios juzgándome

alientan mis ojos tus muslos en fuga
los tantos aires de tus senos

parado en los huesos  del taxidermista
ahuyento el misterio del verde caliente

penetré tu aliento devastando mis esperanzas

carencia de plumas alimentando incendios

idioma de las hojas cuando caen sin remedio
deshabitándote
naciéndote los silencios/la esfinge sagrada/la respuesta

                  me hacías de horas

luz de ángel que arrastra sus cuchillos

metamorfosis de la seda

la porcelana que aniebla sus contornos

pensé en liberar

                               tu naufragio

               –pensé–

tus ojos hablan desanudando los vientos
hundo mis manos de lluvia hasta modelarlos

(el árbol de la sed        rodea tu cintura
cuidate de mi angustia
tan mía)









La montaña mágica


me senté en mi sillón del este a leer la montaña mágica de thomas mann
me propuse hacer una visita de tres semanas
en una traducción gallega digna de espanto
con abetos de roca y luz después de cada túnel
voy a dejar de escribirte en este noviembre de buenos aires
para respirar el aire de las lejanías trepadoras de abismos
tan lejos de la primera piedra que no puede sostener la mirada de las niñas
si fuera un buen tipo te perdonaría
en comunión de mareas y pasos despertados
confeso de lluvias y de escaramuzas de luna
todo es concurrente cuando se abofetea el corazón del polvo
pero ahora asciendo de agosto con el alma callada
vos sabés de saberme
todo llega tarde para aquellos que no aprendimos a esperar
entregan su piel de luna los lechos sin historia
en el rincón gastado de las muñecas
valles expectorantes
hielos azules
decir de las vitrinas del día tan frágiles
los ojos de la sed tienen el color de la tierra
asciendo a la montaña mágica
y la muerte es una sorpresa esmerada









Hojarasca


no de palpable hojarasca

cabalgadura de las lluvias

lo fugaz no alcanza el verde
…………………...su suerte de claridades

y su remoto de ramas en los columpios

rúbrica de peces en la ruina de la luz
la blanda amargura del fuego

destellos del umbral
la fiebre otoñal silencia la voz del arroyo

…………….el latido de la letra en los muros
…………………………………que se desploman

la luna raspa el azul pétreo

ya no hay plegarias ni cenizas

golpean los cascos el espacio del útero

cuando el deshielo de la última cosecha

senos de porcelana en la tumba que gotea

la mirada se alarga hasta
…………………………....adquirir tu ropaje









Esa mujer



no volveré a contemplar a esa mujer
que contemplaba con tristeza

los pensamiento son pasos
asestando charcos

intenté abrirme la muñeca derecha
con ese trozo filoso de mi vida

el sol es una ventana violenta
y ella tiene los cabellos color del río

me sostengo sobre mis piernas
que han enloquecido

el agua aspira al papel
y no al cántaro

mi cabeza se apartó de su silla
vaciando el árbol y el fruto

la noche respira en el espejo
de cabellos de sábanas

hay una sombra capaz de agitar
los hilos de la sangre

el pájaro cauteloso recuerda la raíz
atisba el parpadeo que nos divide el mundo

el sexo alcanzó
la dureza de la tierra

vendaval ardido de breteles
y semen de roca

la luna tiembla
en su aposento marino

una mujer me rechazó
un hecho tan cotidiano








Torpeza de los días



con esa tristeza de tren que se aleja de la ciudad
esperaré el día que llegue la mujer de los labios de menta
tenaz de palacios y de nave vacía
con su voz troyana que defiende el llanto
enfundada de flora y tréboles exangües
la alcancé laurel hija de un río y de viento los pies
dolor de la espera al mundo no le alcanza la luz
la casa de la luna desfila sin sus enseres
tedio de sábanas que olvidaron las lluvias
reposa funeral la arboleda construida
vértigo de tardes que se deshace en sus pies
su mano de mujer alza el ramo y es fina de rocío
dará a relucir su perfil de ave Fénix
y los ojos para morderme la dicha
y el corazón su golpe de plata
en el rictus del pezón que recibe el agua fría
y herido resguardarse de la libertad
advertido de enigma y de rasgo pueblerino
conjeturar el olvido que garantice el aire
depositar a riesgo de memoria la torpeza de los días









1997


no voy a nombrarte
………..ilesa de pájaros
………..rota de museos sollozantes
en este año de callejones
………………………….que termina
variaciones de la fiera poblada de uñas y de aliento
y
andar de río
y
manos de preguntas siniestradas

mil novecientos noventa y siete
se lleva
el techo de los árboles
la piel del viento
y una resignación que es para siempre
dócilmente en los silencios presagiosos

vivimos amenazados por viejas profundidades
el cadalso tomó nuestras proporciones
el amor todas las formas de la sed
y esta segunda luna que se desdice de los trigales
hemos hecho un lenguaje para abandonar sobre los huesos

el ojo limitado en cada huella
dolor que incendio que amanece

gris de desacierto en el tapiz de la mañana
antes y después
………...el instrumento calla la recíproca oscuridad
la redondez del resentimiento
la voluntaria tempestad
……inercia de la rabia
mañana no vendrás y el tigre devorará el vegetal

no

desde que habitaste esta muerte caminadora
el deseo traza círculos en el agua amarilla

he venido hasta aquí para olvidar
tu andar breve de cadáver deseado
y seguir









III

suena el diapasón del desamparo.

Nora Sánchez









No es necesario vivir


ella era la amante de los patíbulos
de las lluvias sobre la letra de los pergaminos
delataban sus heridas la música mansa
y esa terquedad de animal muriente
huyendo por la longevidad del fósil
la he visto con mis ojos cubiertos de tierra
sucios del pueblo que he olvidado
encierro matinal del ruiseñor del color del río
no asomó a la servidumbre del lebrel
ni mucho menos a los encantos del ídolo vacío
cerrojo ejemplar o flor en el limo
yo que imploré a su sangre grabada en el viento
quise sus alas alejadas de la nieve
en ese agravio de cornisas y paso breve
pero se hizo de sueño fronteras del aire
en el ancho sudor del día sin Dios
el azar endureció la luz para robarse el crepúsculo
y finalmente la muerte se quedó para llenar las horas









Marzo


marzo se desnuda en este último verdor del aire

su doble cielo y su doble muerte

cuelgan las tibias en su vaivén de picaporte

canto crepuscular vaporoso y azul
dinastía perversa de luz animal

tiende sus brazos
…………………..sus dedos de pianista
su color de júbilo protocolar
horizontal y de respiración dificultosa

acecha el filoso abordaje de la gacela
con el maniquí dispuesto a usurpar la lluvia

y ese camino sin sonrisas de días cincelados y dorados
fiesta del penúltimo sol
con sus lunas aguachentas y flores de galería

y se prolonga
………………blanquísimo en la luz espesa

se mecen las hojas en su herida de otoño
marzo se arremolina de tristeza y cautiverio

y su pereza se resuelve eterna

en esta paz de marzo oí llorar a Dios









Estirpe


sólo quedó el río y su carne de antigua danza
el agua nos atraviesa con sus flechas griegas
y la noche con un puñado de flores cayendo
la nerviosa lentitud acaricia las columnas vacías
apoyaron el sueño en el paladar del saltimbanqui
después que la máscara se sentara en el trono de la otredad
la humedad de las monedas cobijadas bajo la almohada
nos robó la magia de las cosechas en su cenit prolongado
la madre se llevó la risa por debajo de los helechos marchitos
hasta amanecer todos embebidos en la misma muerte

la cristalería dejó su relieve solitariamente almacenado
despertar en feroz nostalgia de flores espumosas
la piel del aire se endureció de escudo
el día perdió el brillo escamoso de sus aceras
la niebla derrumbó el sudor y cada batalla del alba
la escasa destreza del guerrero lo llevó a la cima breve
el pino acerca sus bondades y no se detiene
desaparecer en el perfil rumbroso del hastío
dormir con el cuerpo pegado a la voluptuosidad del látigo
saquearon la fertilidad que era el único futuro olvidado









Entender


en su boca el silencio de la lluvia
en tu boca el viviente aleteo
de la torre del viento
el oficio de pezones y gorjeos
perfume de chimeneas
y tazón del desayuno
presurosa edad
o duda de cometa
dilata el tirano
tu nacer y tu aliento
en el abordaje de la noche
el cielo escondió su música
te paraste en la punta del puñal
a mirarte los ojos
en el celeste piramidal
de la semilla
en tu lugar
las horas furiosas de la proa
triunfo de las vísperas
donde la felicidad es coronada
promesa de larva
y descendencia de pedernal
pudieron hacerte eterno
antiguo de corazón
la muñeca de porcelana
recoge la respiración del huracán
en el último instante de las redes
rescataste el lecho tibio
al borde de los escombros
te enquistaste de buena gana
no encontraste tu tronco
de árbol muerto para sentarte
labriego de espejos
extrañamente ajenos
qué crimen habrás cometido
para tocarte entender









Desamparo


Desde que alcé mi ceguera……..el hambre de los puentes

En esta noche de puerto segmentado

La humedad del crepúsculo que gobierna…..con su llovizna de cobre acompañante

El hielo en el camino del rocío a la saliva

El otoño orquesta su giboso vaivén……del fruto prolongado de la noche……en hueco y ausencia de madre

Deseo…..calma en su cuchillo hasta quemarse

Yendo en ir a pasos de cantinas

El niño que llueve de sus narices…….olvidado en tus piernas y en el vino viejo……navegante de los océanos adquiridos

La brisa con sus escalinatas de cristales

La luz es esto neblinoso y quebradizo

Y esta pesadumbre de campanas en sigilo…..en estética bondad de diálogo de nubes

Guardado el silencio en su venerable agonía saboreando sus palabras…..las voces inundan las vigilias…..las cuatro estaciones del invierno

Y este verdor brevemente merecido

Cada criatura y sus soles aspirando la tierra

La sangre y sus postigos donde asoma el desamparo









Extramuros


extramuros

los hielos gritan en sus úteros

el viento se duerme en la semilla
y en la carne del espectro

salir de la espera artesanal del polvo

salir
.........asomar por último ladrillo

romper el precipicio
la baba de las nubes avejentadas

orquestando en el poco aire la evasión
de la fortaleza de carne endurecida

de esa euforia arrinconada de materia
de las manzanas despedidas del mármol

envolverse en el paño rojo de la luna

lejano apenas ebrio de pinos y de mareas

las piernas de azufre rodarán la infancia

tocado de crepúsculo y de caballo en primavera

borrar la estúpida inscripción de las frentes

andar los sentidos en sus cenizas

la tierra traza sus tumultuosas soledades

buscar islas y ser isla

polen y espacio arden en el espanto

multiplicado en el ojo del trueno y del árbol

ablandado de sustancia de las ramas

pervertir los pasos en su hermosura fugitiva
hasta ver las sombras de los nuevos muros









diapasón de la angustia
el oído atento entristece al alba
enajenada danza del silencio

he cargado las calles en mis espaldas
tomé las antorchas de los sepultureros
para entibiar mis manos en todo lo que duerme

salté de tus pestañas que desvelan los recuerdos
crisálidas detenidas entre banderas y mercados
peces que quedan sobre la almohada

las azoteas traen noches ciegas como la nieve
como el llanto que limita con los ríos
en torpe ceremonia de esperma coloreado

el cielo se tensa como un arco
ser batalla y campo de batalla
el que más vive siembra el caos

límites de libertad del hijo de los parques
tribuna erguida de otoños
el venteo agrio de la sagre

sediento en los número de las bóvedas
las fieras de irreprochable certeza
desdén de la semilla en el más alto reposo

toda el pétalos y arrojan grises
las aguas arrastran lunas que te pertenecen
que te invitan a salirte y prodigarte

yo que hablaba de confines
fatigado de cristales con aliento de madera
cada vez que miro el barro se endurece

las cuerdas y cada abismo
camino de los hornos
el brinco derrotado en la misma piedra

podría quedarme ante tus ojos hasta ensangrentarlos de rocío
hasta hacerme un espacio en sus andamios
pero los pasajeros escalan las luces mansas

cuando aprendía a tocar el fuego
sospeché de mi derrota
te diría que me han vencido









La primer esquina


mis padres detuvieron sus manos
hasta poner un manto de cenizas sobre nuestras raíces
en el espacio entre el lienzo y la sangre sumergida
no creyeron en la redondez de la tierra
y que el día sucede a la noche haciéndose un nuevo día
solían ir a los mercados a quejarse inútilmente
condenaron el perfume al silencio de los pescadores
y siempre la roca anterior y siempre precisa y reiterada
salían del sueño para entrar en el sueño con el temor de las palabras
el zumbido de la evasión persiste nocturno
porque de noche los temores acceden a la orilla siniestra
bajo un sonido de campanas cayeron en su aposento inaccesible
sus cuerpos se hicieron transparentes hasta fijarse a los muros
abandonaron su prole aprovechando la primer esquina









Desvanecerse en esta muerte
temprana y permitida
el silencio nos penetra en el sitio de los atriles
al borde del lecho la piel detenida
gravitando entre la brisa y el lamento
cuando la sangre derrama sollozos de jungla

Soledad desnuda destinada
a morder su meta
disciplina de la pasión que de lo extranjero se apropia
a golpes de tijera o luz de mediodía
y las mandíbulas perdonadoras del tiempo
y la estocada del polvo sobre los días felices









IV

Camina en paz, refiérelo a tu gente.

Luis de Góngora









1


cuando llego a mi pueblo me recibe el canto de los gallos

las estaciones y sus jinetes medievales

confusas muecas en el cristal desterrado

lo gritos de la luz  con su corona de plumas

día eclipsado en noche voladora

vuela en la atención del estío

de las aves saludadoras del sol ajeno

doliente de esperma de cielo postergado

hospedarse en la giratoria de los días

antes de la hora declarada la nieve y su destino oeste

tributo fieramente vano

varias leguas entrado en la mañana

el suelo de mis agua neblinoso y raudo









2


urde el universo su transparencia riesgosa

el árbol de estío vuela en la resurrección de la paloma

preparativos de la noche donde danza la mariposa antigua

las preguntas del cántaro y lastimero plenilunio

fascinación de bordes y de cima custodiada

tela de araña o columpio abandonado

en torno a sus cristales el agua en la tienda del vértigo

maniobra el cielo alrededor del cobre

sólo filamentos de la lámpara amordazada

extensión del polen o pescador en el relámpago

tu nombre parte en dos el nido y la botella con la flor

el ocaso de las preguntas hace saltar la música

emprender el olvido del norte tangencial

soledad de mantilla que se teje de tardes









3


navegante del hastío o sol que madura en la sala

entreabrir el resplandor de nuestro pobre Dios

despliegue de larva y cicatriz de luna

entrando en arcilla y espuma de mar

desprecio en la torre bastión carnal de la hiedra

purificar al pájaro merecido por el ancla

volverán los libro s de las hogueras a tropezar con el caracol

y los cuervos a su embriaguez mercenaria

la lectura del cuerpo en su lejanía mutilada

en las gritas del aire la eternidad en precesión

apoyada en el lomo de los cánticos la pobreza somnífera

rompiendo la mañana de la murga y del jardín indeciso

sorbiendo el silencio en su cuaderno mojado

y de tanta ceniza el hombre de los párpados cae de rodillas









4


penetrar con legiones y despertar la fragua

ardorosa empresa de animosa trama

bella fortaleza en los muros de la edad

heredar el acecho y la tensión de la luz

los ojos abiertos en su esplendor de caza

prender en libertad los ojos mal heridos

hasta agotar la fuerza del bien nacido

crónica vorazmente inalterable

penetración de la hoja en la sucesión azul

anegada de brisa y de visible concurrencia

impulso de andamios pestañeos en la habitación de amor

mueren las palabras en el imperio nocturno

cuando pasan sobre el prado las especies precipitadas

lágrima elemento llueven los ojos cavernosos









5


los ojos del cielo se cascan en esta lluvia

encierra el hambre su espejo de entrañas

en un nido de lágrimas la urna generosa

donde el gusano de Oriente se traga el océano

negándole la tierra el aroma mortal del mármol

ilustre ardor en la esfera de cera

en la planicie de las pasiones dormidas

fustigar la luz en prisión doliente

en mar agotado y cantar de aves

los ruegos en la cerviz del viento

desvío de cadenas y mortales golpes

escritura del río en su lecho elástico

la máscara de nieve en la sabia del bosque

y en la vertical palabra del hombre cobarde









6


oficio de laberinto imantado

urdimbre de callejas del águila

huesos amables de poca tierra

contenerse con las ruinas parpadeantes

inmediaciones de la moneda en su frondoso desafío

desgajado el aire en tentativas de timones

cuando el aliento vuelve al árbol y al padre

abriendo el silencio hasta romper los puentes

edificada nobleza de celestial destierro

dueño de los intentos y de munición blanda

dulcemente graves los rostros se desvisten

peregrino de la piedad no del celebrado camino

suerte de río y de choza abandonada

esplendor de nubes que transparentan su melodía









7


la danza nocturna invita a la luna a su exploración subterránea

emergiendo del plumaje y de la belleza

ignorante de inscripciones y de heroicas cenizas

ascender por el desfiladero tocado de semilla

el cuerpo se aleja en su ocupación de oleaje

en las puertas el falo reidor en su espesura de aguijón

burlado de cortejos penetrando el cuerpo arbóreo

al par que sombrío en su bostezo de salmón

el violín tañedor acaricia el corcel

al farol confidente de playa desertora

y oscurecerse de ruedas y de tenaz hastío

el despertar de la hoguera en las pestañas numerosas

se curva el soplo del sueño furiosamente degollado

los metales venideros moldearán la figura egipcia









8


las arenas fértiles en el despojo enriquecido

nuestro pozo se ha contaminado

las ruinas en alimento merecido

se tensa la lluvia nocturna y fragmentaria

crecer hacia el verde en su error

honrar el canto y sus dos extremos

el cristal del clavel triunfa en polvo y sombra

hondura suspendida en la tristeza de la voz

sombre encomendada movida por el llanto

pedernales los mismos en los siglos por venir

desta diestra caen los mártires menores

patria de los muros tan cerca









9


probá ser distinto en el estuche de los sarcasmos

que el barro salpique las tijeras del sastre

apearse del impulso de los albatros bailarines

donde la ruina de los mercaderes se confunde con un ruego

probá que la canción de los tullidos encuentre su centro

o que las venas trepen la cuesta de la vendimia

o que la demencia toque su altura de invierno

intentá exorcizar las redes de medianoche

prestando atención al ancla de los sepultureros

o vivir en la decencia de la fragua

enfrentá las espesas cruces

o cerrar las puertas de calle a las magras proporciones

o beberte las lluvias hasta profanarlas









V

La noche no llega a terminar

José Lezama Lima









Tan azul


El día que se abre es tan azul
que despierta los labios
en un golpe de nervio oscilante
bajo el signo del invierno
las espigas tocan el cielo
hasta detener el círculo
fusiles del sol
asumieron la forma de la magia
y a la hija de la hija
le crecieron pechos de cadáver









Acechanzas


………primera

la mano izquierda entiende de fisuras y nuevos escenarios
la derecha se abstiene de diseños y desbordes
suben a azar que lleva su reloj de flechas
perturbando a la leche y sus postigos
con la fe de los aeroplanos y escándalos de gallina


………segunda

desde las buhardillas los barrios lamen extravíos
preludio del trébol o monóculo consentido
qué es eso que no deja escarbar la luz
aullido en el lugar de los que duermen
tan atroz como la última palabra del último segundo


………tercera

con premura de sombra
los vidrios de todas las botellas
vienen a comunicar su desgracia
con esa mirada de harakiri
en el jardín golpeado de sepultura


………cuarta

llene de dolor el olvido del hombre primero
restaurar el salto de los viejos amantes
en estaciones donde el sol
presta atención de trapecista
 arrojando manzanas convertidas al verano
en el momento del corazón el cuervo
nos recuerda el otoño
y a los muertos que nos llevaron la palabra


………quinta

yerba del cielo frágil de ira y de guerra
toma el sol y lo guarda en los cofres
no desobedeció el mar algún ancestro
la luz celebró el sueño del ahogado
entrega por alimento las flores laboriosas
vacío compulso donde existió el pensamiento
en el tramposo escozor de manzana en primavera


………sexta

frontera del lenguaje que devora y quema en sobresaltos
lucidez obstruida en el retorno de las flores
la carne hecha lengua en la corteza olvidada
con mis arterias a la hora del té
siembro el cristal para buscarle el aire
mientras que el cielo se detiene
ante el camino de las hormigas


………séptima

parte del aire
sorda como el agua
hermana del rocío
hija de la osamenta
la sangre es una roca
que regresa a la raíz









6.00 A. M.


el instante comenzó y no lo percibiste

porque cada pregunta tiene su ancestro y su necesaria voracidad

un día me tiro bajo un tren me dijiste
no cualquier tren uno del sur
el de Glew que va a Burzaco
ese estaría bien me tiro y listo eso me dijiste

la funda de los días en los hombros dormidos
donde las campanas dejaron su espacio vacío
y la noche su antifaz en algún nacimiento

y me entrás a nombrar distancias cosas de años
calendarios emparchados y caprichosos
los nombres para el olvido que se adormecen en el laberinto
en el cardumen de párpados con sus sombríos paisajes marinos
y por la puerta absurda los numéricos relieves

se alza la tierra desde su espalda con su vieja canción
canción que podemos cantar y hasta bailar aunque estemos enemistados

y te reíste y me sacaste la lengua
costumbre de los espejos
y empezaste con eso de que enturbiaste las aguas en papeles menores
para que parezcan profundos
de mandar al diablo las estrellas trepadoras
y los pájaros que entran por los ojos

insististe sabiéndome dormido
que no reacciono hasta después de una ducha
con eso de la negada planicie de caderas
acto de participar la piel del hambre declarada
hubiese preferido conocerte en vida me gritaste
no en este simulacro de jardín
de bronce y cerrojo descalzo









Los colores de Arp


los zapatos son azules como los labios del tiempo
la carne
dorada
del árbol
bebe de mi boca
de niño tenía los pasos verdes de algas
los hielos
tan blancos
han de surgir
hechos al aire
a la convexidad lisiada de las sombras
los hombros
y las nalgas
conservan el celeste verde
de la infancia
senos frutecidos en el viento nacarado
círculo
que crece
en el humo gris
de los cuerpos
del amanecer del 85 despierta la llaga púrpura
muere
el papel sepia
en el trapecio
restaurado
sopla el viento acorralando los graznidos del luto
el son ha puesto
en cada árbol
la mañana
amarilla
la niebla sobre la silla roja ante el espejo vencido
sumerge el ocaso
la zancadilla
del pabellón
ocre
el eunuco mira atento con sus ojos violetas
día sereno
en sus celestes
donde estamos limpios
de la colosal tristeza
y Arp guarda en su paleta alsaciana los colores de setiembre









la lluvia es el vientre que abandonaste
y vas donde los nidos se rodean de silencio
ves la penuria son su garfios lujosos
estuviste mudo en tu juventud que era del agua
ante los labios que surgen de la intemperie de la amada
tus manos habitaron la corteza
y el ojo que dispara salvas de muñecas









Sol y Luna


sol y luna en esta tierra-juego

grecia trae en su cráter
la cabeza del sur

los ojos mudos del agua
y su infidelidad de cielo

potestad del disco que farfulla los conjuros
uso negado del canto y de la piedad

valvas rocosas o pez en el misterio

rubias ventanas alentarán el escudo y las lágrimas

rasgar en su oscuridad
la atmósfera de la semilla

las voces del mar ya no son del aire

alejar las noches
y su fragancia de hembra-fantasma
que perteneces el agua y al castillo de naipes
y rogaron sitio en la montura de los bárbaros

del relieve sus cavidades de metal tripulado

el lente de la tarde estalla en espiral
en los cielos amargos y en la muerte del diamante

uncir el carro y sus telarañas reverenciadas

al caer damos contra el vuelo del día
fuego tejido en su flujo de abismo
sol y luna
en la tinta del mediodía del dedal de la niña

el duende ha muerto en la ceguera de la lengua









Te digo


al final de los ríos quemarás al ángel
……...enfadaste a la corte con tu frecuencia de náufrago
……...……...resuelto en niebla o infamia de monedas

pesa esta porción de muerte cotidiana que no elegiste
……...roen tu condición de relámpago
……...……...y tu cofre de imposturas quedó enterrado en el silencio

te hablo con los despojos de siempre
……...ocupaste la mano para abandonar la hierba
……...……...herido de desprecio y poblado de espadas

viviste en la preñez del invierno
……...en viejos aceros que cortan al aire del ángel
……...……...como si nada quedara para las lluvias

confuso de popa y descuido de redes
……...ensayaste en el barro los finales posibles
……...……...ejercitando tus pasos de clavecín

admiraste ese mañana que sabés tarde
……...tejedurías de araña en la cicatriz crecida
……...……...reservaste al azar sostenerte en pie

de altura enardecida a pobreza de vecindario
……...arengado de cadenas y triunfo de mar
……...……...la luna endureció en el tiempo de las columnas

abandonaron tu dolor con soledad de mordaza
……...atesoraste derrotas en el espacio de la verdad
……...……...es hora de partir de lo que perdiste









Es decir


el camino en la carne concibe al nacido en plenitud
o
matar a la criatura de los océanos que no sabe de orillas

el aire es un hueco desnudo prisionero de tu ausencia
o
todo fue tarde cuando en tus ojos entraron las guadañas

hundirnos desollados en la quebradiza inmediatez
o
junto a los tullidos despertar a la caricia de la paloma

las manos del vientre que nos llevaban a la cama
o
alivio de alas y de pompa pedigüeña

vestal perseguida en descifrado calabozo
o
la doncella encallada entre la leche y la tormenta

contar los huesos y los momentos nacidos
o
el frío del rebaño en la esperanza del disfraz

arista de galería y de acorde trajinado
o
soles de bienestar y de alimentos sonoros

el mecánico roce verdugo del acantilado
o
escándalo de zumo en su disparo de salva

entregar en libertad nervios y osamenta
o
la herida que husmea que envejezcas

ascender al pecho y al niño desnudo
o
sublime primavera abierta al litigio

existencia del animal exultante
o
huracán a contracielo

los frutos de la niebla
o
los pájaros que desaparecen

espuma en el desierto
o
fluir de algas

recurso del pantano
o
deambular de llaves

esplendor marino
o
ruina del paseante

hechizo de araña
o
bastón de agua
o
yo que sé









y Dios nos dará una danza


supe del invierno y de sus estrellas de agua. de los bordes de la cifra hasta nacernos el hambre. el tiempo gotea y se agolpa como la sangre del ahorcado. testigo de las viejas primaveras aniquilantes. el cielo en su resplandor nombra a los que ya no están. deterioro del hombre en la giratoria de los astros. los huesos ardientes detrás de la pirámide. en esquina de mujer y miel escarchada. rodar de páginas el fuego comienza entre los dientes. instrumento de monarca o espuma de navío. trastabillar en esta entrega de graznidos. hebras de luz en el vacío de los nervios. la tijera de los frutos vuelve mustia a las piedras. el aire se humedece en las plazas vacías. bullicio de la sangre en el hierro de las mareas. susurrar el recelo que cae de las tardes. emanaciones del balcón y de labios mortecinos. anochece y todo fracasa maternalmente. los pestillos y la misericordia suelen abanicarse por las tardes. en el cascabel que aulló con la solemnidad de los que mueren. a golpe de pala o de pulgar del tiempo. aún se me permite pensarte sin esperar que nazcas. el león se amortaja en la campana de sal. llevo el sombrero de la llaga y del mayordomo de las uvas. estamos sitiados y cantamos la canción de los vencidos. con precisión de tumba y de cazador ataviado. Dios dará su último mensaje con una danza.









Buenos Aires, diciembre de 1997
















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