jueves, 21 de julio de 2011

expiario - 1998












expiario









(las preguntas son entes gibosos frente a seres erguidos).

Dylan Thomas









………en esta noche de culo de botella. los ciempiés de bruma desconfían que hayan dado las doce. engendran la armadura de lirios de níquel. se alza arropada en presencia del paladar de la espada. trampa de la carne en los mares de algas meditadas. la ciudad en su tratamiento de estrógenos. caímos en esta conspiración donde pierden las liturgias su solemnidad. nadie está a salvo en el alfiler de la mariposa apolillada. hemos construido nuestra propia desolación dejando a las encías la podredumbre primera. cuando no tenga que escribir me habré liberado.


(I)


















………sobre el lecho de hachas y heces de otoño. el llanto en su contorno aniñado nos enseña el frío. cortesía de aurora en habla de tugurios. errante estación de la flor sin nombre. sed de las tumbas en vahos de pájaros. densa en ademán escarnecido. en sentencia de nosotros y de viejos caparazones. tridente de roble y el compás plural. de esta muerte de trópico y de piel de la madera. en el corazón y sus nudillos de tinieblas. camino del hechizo y el desamparo.


(II)


















………de niño tengo esa luna de pálida lepra. con máscara de unicornio picada de gaviotas. heráldica de nácares vencidos. de leche cortada cuando no quedaba más leche. nos retienen sus leyes de llaga. punto donde retornan las cosas del aire. arrecintada en su marco de uva chinche. en el cuenco de sus labios todo es raíz y cerviz de navío. desertó de dios y de la dicha. su sangre de plata se detuvo como una mirada. me trae que todo de la muerte hacedora. cada criatura comparece al golpe de su desnudez. asisten las siluetas tejedoras. resistencia de este cielo a su presencia de estopa. entrará en la fogata hasta despertarle el asilo.


(III)


















………mis tantas vidas son del agua. el cielo contrae su costado en violines huracanados. costillar joven del estribor vegetal. el fuego se apartó con sus habilidades de lenguaraz. con esa sordera de sombra y de hermosos poemas. la muerte se anuncia en los campanarios para encargarse de la órbita de los vientos. en los claustros del río donde la tarde se detiene. no somos más los desertores. arrancarle siglos a la voz de la preñez. hirsutos cencerros en el rebaño histriónico. dejar las horas despertar en el verde que ha crujido. anzuelos de la creación sangrando la fe. el polvo y el sudor forman una tinta que nos protege del dios apenado.


(IV)


















………en el vórtice de esta mañana incontestable el tiempo de las hogueras detuvo la construcción. el largo cristal enmohecido cubre el aire sepia y su aliento de lobo. reconocido deslizamiento nodricial. proyección de los sudores lamidos. llega la belleza a romper la cabeza fluvial. figura del infortunio en fuego que declina. la distancia y sus fúnebres utensilios en la prolongada estación del pan.


(V)


















………partir del cincel al aire limpio de calles. sembrar los ojos de muerte vegetal. blanden fugas de espesura. ejemplar borde crecido. habitar los tejados del octavo día. otoño dilatado en estrépito y en más intimidad. en el espacio del viento sumarial. dar por descontado que empuñaré el guijarro de los ríos.


(VI)


















………la canción del orujo en los ojos mendicantes. vendrán testigos a hacernos testigos. tatuajes marinos en las lápidas de hierba. fermentos fulmines. trueno y condena. delicias tumultuosas en la belleza del puñal. homenaje al dios de delirios licorosos. cielo agrio y nubes de acero. auspiciante destierro de los furiosos brebajes. insensatez del bien. mutación del trópico en la arena cautivante. entre el cielo y la tierra el árido sustento. indolentes construcciones ebrias de ruinas. las pupilas de río arderán de este polvo. letargo portuario en los alcoholes del sexo. de bruces en veredas y orines. insecto que hace perder al fruto total armonía. comienzo a creer que todo palidece de ala y de herencia pluvial.


(VII)


















………se ha vaciado la tarde de ese sol de vestíbulo en silencio. los ojos han tomado en préstamo la vestimenta del suelo. danzaste con la premura de las esquirlas. en las hojas secas donde anida el ángel. volviendo mayo y reunión de luz despertando entre excrementos de aves. el espíritu abisal traza los itinerarios viscosos. engalanar de labios la llegada del semblante. tropel de pórticos sin piedad. he inclinado mi frente en el centro de este cielo. la tirantez de la carne resiste la devastación.


(VIII)


















………en esta ciudad redonda de lámpara dormida. las alcantarillas nos envuelven con su mirada. bajo este sol verde ensimismado y nómade. en este mi hogar sin día. tregua de la furia y del mañana. en tanto mano y labios en una orilla. corsé que duerme entre banderas. entre pájaros de barro y lengua calcárea. el aire fija las palabras en su ascenso blanco. preguntando por los trenes y sus parpadeos. nada de regresos. lo necesario. un pasaje de ida. hasta allí donde la muerte define su horario nocturno.


(IX)


















………ayer será lo que mañana ha sido escuché decir cuando los locos silbatos de los trenes nocturnos. Dios está ausente de su trono de brisa. la tarde declinará por costumbre por que allá lejos no puede con el peso del sol. no podemos reptar y ser campanas. nosotros los equilibristas de la decencia. los malabaristas del absurdo. los murientes necesitan del redentor el de la sangre de luz. atavío de los manzanos en el corazón austero. se ufanan los colores en esta suavidad de huerto. arpillera en heráldica de las dos lágrimas de vid. no alcanzo a ver las islas en el río sin nombre de juanele. la materia perpleja ocupa la región de la náusea y esta pereza de puerto hechizado de otoño. en mi frente escribí su nombre precipitado de fatiga. extender el amanecer para no sentir el agobio de esta raza de soles. huello estas dolencias con olor a libros. el hilo negro mueve los engranajes del espacio. ni pena ni cólera en esta respiración sepia. permitirse del aire sin mucho esfuerzo y dejarse morir.


(X)


















………trae la luz consistencia de fruto. vuelta de esquina en la estrella nupcial. la máscara mortuoria en el sueño de los vivos. en trozos de vientre de ánfora. segar el polvo que deshace el nombre. disputando migajas en su asombro. entre lo nocturno y lo que tiene el día. hace tanta alegría que no nos vemos.


(XI)


















………la mañana es una cueva de luz con manos de serpiente. virginal el claror del sol guarda camino y mañana. aventando ayeres hacia un dios sereno de palabras. busco el sitio de la mano salida de las plumas. vagabundea en nocturno sigilo esta fatiga que no me pertenece. para lavar los pies de los caminos con más polvo. el día cae en su abismo de copa vacía. con tus alas enumerarás piedras por estrellas.


(XII)


















………la luna besa el paladar del infierno antes de entregar sus huesos de azoteas. la fiera tendrá su costado de entrega. que al darle las formas del odio enrareció en las higueras. furia terrena de las uñas de las tumbas. fusiles anegados de astros en celo. diestra ejecutora del cisne y del contento. hincados fuimos al consumo. mis cavernosas manos decoradas de lamentaciones. bastones negros arreciaron sobre las espaldas. si tan sólo dios tuviera nuestra rabia.

(XIII)


















………te hallé donde los días se pierden. esbelta de confines llevabas mi alegría. donde los pájaros descienden a beber de tu equilibrio. estabas para entender de mare y tierras divididas. ángel perdido en su ceguera de basalto. labios que redimen el brillo de la muleta. expandiendo el vicio de página siguiente. quitándole el después a las horas de las lluvias. reservaste para el final el llanto del artesano.


(XIV)


















………malditas sean las cabezas templadas de memoria. la fiera cifrada en el desliz fecundo. el espectro trepanador del vástago. debemos morirlo de burbujas. con ciénagas en fondo de telón confuso. el crepúsculo penitencial en las ventanas furtivas. patio con paredes y a veces un alba. el candelabro cederá el espacio del error.


(XV)


















………es este abanico de luz en los pormenores del desnudo. claridad de espuelas en el árbol que se obstina. el día trae rumor marino o de estrechez de hembra. temple del leñador y su amistad con la sirena. envuelto en el polvo y sus conexiones con el equilibrio. entre la risa en reposo y la desventurosa herradura. en el recipiente donde la pócima madura. ceremonia del viento en la divisoria de escudos. escapar por los hombres que sacrificaron a la serpiente.


(XVI)


















………en la majestad del ídolo de miembros brumosos. que se hace aguijón en contacto con la plegaria. reconocible tan sólo por los invitados del desfiladero. del hijo posible de las minuciosas flechas. sabedor de la cáscara que no salvará a la semilla. que lo vio tomar y partir la palabra y ofreciéndola dijo tomad y comed todos de ella porque este es mi silencio. descenso mudo del polen dador. húmedo de reversos y de azules navegados. elevando al pez a los fuegos de alejandría. que prefirió el temblor del banquete a tocar la damainvierno. incógnitas del cristal y de los halcones de escarcha. la nieve amortaja el vientre narrado.


(XVII)


















………con tres monedas corrigieron la cojera de mi cuna. hijo del frío y de la flor acariciada. nacimiento detenido en los pulgares de la luz. ataviado de incandescencias y de temores marinos. amortajado de tijeras en la falange de la mudez. bajo el zapato de los retratos de familia. intercambiando postigos numerados. madre abandonaste el cuadrante de los jugos. vestida de ojos cerrados y sudor ajeno.


(XVIII)


















………el silencio abre ese agujero que confundimos con la noche. en las almohadas las lámparas de los bosques. conjunción de azar y margen indefenso. la larga revelación negadora hace del día lo de los escombros. la llave de niebla en el altar del insomnio. una noche que afirma se estremece en el cansancio. en su embriaguez de espejos el luto de la pupila. la lealtad de la sombra separa las dos mitades del alma.


(XIX)


















………el polvo regresa por sus latidos y remiendos. a tocar el andar de los huesos del sendero. llega del aire tumescente por sobre las lamentaciones. por la sombra del campanario en la ebriedad del estío. naufragando el crepúsculo solitario. olvidamos que de él es el fango con el que modelábamos a dios.


(XX)


















………nadie olvidó de mí. pasaron por el tocador a acicalar sus bueyes. los ojos se cascan en su breve memoria. vivir riente de calle aplicada. miserias en la persuasión nocturna. sus pechos tenían la prodigalidad de los huertos. en tanto conversando con la verdad. paseante del despropósito. sentado en este julio de páginas paternas. tiritando de periferias socavadas. ninguna noche adhiere a este abrigo de ausencias.


(XXI)


















………ha sido de distraerse verdor de las esferas. desprotegidos de cartografías y de evasión ardorosas. la vida palpitando los ecos de la armadura. cegada de barco y de maratón despierta. rivalizando espacio en el retorno de la lágrima. encogida de puño y humo vejatorio. retraída de espejos y sórdidos vaivenes. prestigio del leñador en la bandeja de alpaca. atisbar el vacío del sepulcro y el filo del cristal. esperar en ventanas y al pie del ánfora. silencio del que espera la noche y su fondo inmolado. fuego mellado del señuelo. reanudo el mañana hasta parecerme.


(XXII)


















………he de encontrarte en las mariposas de los atriles. extraviarte en la caricia repetida. espacios de casitas de muñecas. la cordura embate sobre molinos de viento. desolación y puertas sin aldabas. la cópula murmura al aire la prolongación de la catástrofe. la dinastía extinta de noches perpetradoras. del aire su número inconcluso. el crujido de madera de esta luna ceñida en armas. despertando el cuerpo de la bruma. del día de sombra a la voz del oráculo. el mundo te sorprendería en ademanes de holocausto. labios de abril del pájaro de los manzanos. por ese adentro de alma con precio de tinieblas. proscrito de techos y hallazgo de luna. caí en las grietas de las manos del ciego.


(XXIII)


















………nace la pena en la cumbre de los albatros. sabiendo de la enmienda y de la hoz maestosa. mansa pendiente del umbral detestado. goces del aire en los ojos vacíos. resignados de estrofas y brillo polar. muere la torre antigua de los mismos pájaros. lo de siempre me recuerda con la impaciencia de los vestíbulos. dios merece todo nuestro perdón.


(XXIV)


















………aúlla la túnica del cielo en explosión de magnesio. flasheando los ojos de animal invertebrado. hasta que el agua se desprende con sabor a pan. con entrega de lengua y cópula de espejo. pero no es esta la lluvia de los calendarios que aproximan. que hacía las veces de mi madre en el cinc de las constelaciones. es el cráneo de dios que ha desbordado. en este líquido sin estaciones que flota en el funeral del pájaro.


(XXV)


















………sonoro perdón en las llamaradas de la piel. con un niño entre los brazos robo el sueño de los pescadores. retendrás la tempestad en tu descenso anunciado. la huella tentacular del morador de la lava. gotean noche los ojos de mirarnos. envuelto en la oscuridad de tus escalinatas. tomé mi cincel como alimento. en la estaca que la bestia silenció. repito la historia del hombre erguido cientos de veces hasta engañarme.


(XXVI)


















………hay de esos días en que uno pierde la mitad. estocada del segundo de arena. o tres cuartas partes o casi todo. la muerte nos golpea con un amigo. ay de esos días. eslabones en el umbral desligados de la piedad. furiosos hilos de aire niegan epitafios. una prédica resuelta en aullido intenta llegar. por que algo vivo queda sin embargo.


(XXVII)


















………saliste de las flores azuzadas por la noche. de los caballos de piedra en su horizonte de ánfora. en tierra delgada que no permite echar raíces. tantos adioses entre sombras y rencores hambrientos. caudal de lamentos fundidos en cisnes y ayeres carcelarios. medidos en lluvias y otras fragilidades. latente de pedradas y de arrullo de justicia. la llave se derrite en los gobiernos perdidos. y un no sé qué de frío y de insomnio nos detiene el aliento. la boca en su afán de espejo. dudando regresan los hijos de la nieve. buena parte de mi vida se fue en papeles abisales. en las márgenes de la expiación las hogueras ofrendan sus silencios. los últimos vagones y los víveres ultrajados. en este aire estriado que anuncia las cortezas. en tanto el cielo nos ofrece su otra mejilla.


(XXVIII)


















………en los ojos las cuatro estaciones de la escarcha. el sol tiende sus pobres falanges vegetales. ráfaga doliente en la derrota de la hierba. sin más cielo que este aire de herrumbre. en las ramas reúne lamentos el viento. trunca paisajes esta mañana de final de batalla. el dolor del frío enceguece al jilguero. la muerte susurra sus júbilos de mutilaciones. cauto es el mensajero de las aguas.


(XXIX)


















………carnaduras del aire que retorna a las voces. a cantarse en la sangre sinsabores y metales. neblina que se aferra a la aurora de pólvora. con la efímera alegría de las ganas limpias. mientras el mundo envejece a estallidos de polvo. y así pasan las alas hacia el desconcierto. cuando se agota la impostura del emisario. se sueltan a un tiempo islas y plegarias.


(XXX)


















………uno sale a beberse la noche y sufre el desengaño de las alas negras. agónicas viscosidades de los úteros y de los deudos de los espejos. lejanía de pedregales y furtivo desove de luna. en el yunque de dios advertencia de mordaza. un poco más lejos los pájaros huéspedes de nácar y candelabros. mordemos la madera testigos del exterminio. en carne de tugurios modelamos hijos para los domingos. queda la dignidad para ofrecer al cielo y es nuestro único mañana.


(XXXI)


















………es este adiós de calle vacía y sol de invierno. descender al exilio de las tardes. absorbe la balanza la adormecida tentación. el miserable equilibrio en el temporal del fuego. danzando de follaje el velado rostro. y una incertidumbre de agua aguarda en tu ventana. la púdica clave que ordena los frutos. materia de lejanías y permanecer en lo que rechazás. en el fondo del aire unos labios destemplados. acechando las tinieblas del acróbata. debiera decir tarde que amaste. si el mensajero nos pensara quién sabe nos salvaríamos.


(XXXII)


















………cada vez que asomo a la noche la luna ensordece con sus mares. dominio del aire y del temblor de los trigales. y todo es tan frágil escudado en el ala. con ojos junios espejados por los siglos. en espera de un resplandor y una promesa. en fugacidades de arcilla el torbellino se apagó. quedamente se marchita el resplandor de los umbrales. el deseo se desliza entre las aguas rocosas. cuando el aliento del cazador se pierde en la llovizna rojiza.


(XXXIII)


















………nacido de la sangre de la madera y de los óleos olvidados. caminos de verde nos llevan a un reclinatorio. las horas construyen este día de vidrios empañados. chillan los escamoteadores del maniquí. a sorbos de luz cristal de las copas. sedimento obstinado de la magra maternidad. en la conocida sombra las luciérnagas modulan su trigal maduro. pájaros contempladores ascienden el silencio. en la canción de mayo exhalan multitudes llorosas. cenitales caemos en la extenuación del siglo.


(XXXIV)


















………quienes respondan en la piedad retornarán al sitio del desmoronamiento. obstinados alambiques nómades. aturdidos de noches suplicadas. temerosos del hechizo de la ribera. desnudos en su sostén de llanto. a dividir tiempo y devociones. difusos de escenarios. hasta llegar a la puerta y a los pasos de la renuncia.


(XXXV)


















………nació la luz su espacio indiviso de ardores y fauces. amor floresta sutil entre la piedra y la región del sueño. palidez vespertina hasta flotar en el milagro rosado. uno y otro muros anda en ahí precisamente. patria del humo de las páginas taciturnas. entre las hojas las ceguera del silencio de la casa de mis padres. miembros de agua se yerguen del silencio de las almohadas. sombras chinescas turban la postura del penitente. el sudor de los míos fermentó en el último sol de los últimos malvones. azul de cuclillas temblor en el vuelo de los campos. un destello presencia insinúa desencanto. peligra la carpintería del deseo. disfonía del despertar del verbo. llegué después del hueco de los cazadores. de exasperado horizonte y lanza en su danza. despliega la luz su confundida y pedregosa mirada. nos mantiene en pie aunque dispersos en la angustia.


(XXXVI)


















………la creciente de las aldabas tributa inútilmente. cadencia de los orificios evanescentes. dominio de lo negado y de todo este aire que hace lagrimar. cobijado en los ojos fijos del silencio. cerrando la ventana de la lluvia. donde el amor se duerme sobre el hocico mimetizado. y un fango de luna nos hace aún más desdichados. conservo tu ceguera de centella y otras tantas atrocidades. para crecer entre la hierba de las tumbas recientes. disponer del olvido hasta sentir la piel. en tiempos que los días eran los hijos primeros. y fuiste ida en ventura de adolecer. íntimo rechazo que sabrá de las cosas necesarias. a ofrendar la hoguera vulnerable. puntualmente a la hora imprecisa de los cerrojos. antes de las frutas y los sarcófagos. en un brebaje de limo y de relámpago. cuando la impunidad de las palabras destruyó la flor. escupimos sobre baratijas y remiendos obstinados.


(XXXVII)


















………en su cauce la tarde sigila las últimas gotas. palpación de hojas en cielos acordados. manos oficiantes de jardines. momentos de confesiones y de espejos. de sol florecido y luz en su tormento. histriónica es su fugaz adormilado. ardua en su fluir de siesta y utopía. nutrida de saliva y silencios de catedral. dónde habrá tu tumba carne de las frutas.


(XXXVIII)


















………cada sien de la luna alberga los resistideros por morir. todo lo que queda es inútilmente perfecto. las palabras se aligeran hacia la luz. flechas olvidadas en su acierto de higuera. entre el pájaro y la bestia sucumben los retratos. ataviados de espuma y manos de roca. voces de banderas de agua y lámpara en penumbras. vosotras parturientas titubeantes del sendero trazado. detendrán el juego de la mañana. con sus extremos misericordiosos. entonces no habrá sino fronteras y vigilias. esposadas de los mares veloces. usura de la emersión. pleno de cielo el naufragio migratorio. crea el nudo de la criatura de los vientos. pausa del maizal en el centro del día. cuando los soles eran lentos y nuestros.


(IXL)


















………estertor de los mil ojos de las cenizas. cielos obscenamente fijos en la sombra del muro. un desvelo de tallos y lomos de caballos. austeros desastres de las espantadas carroñas. el alba arrastra su cadáver de centella congelada. ruinosa en su rigidez de milagro esperado. en tanto atavíos del agua que auguran otras memorias. de los bosques su fondo y de la fragua su escarmiento. súbitamente intervalar escándalos de humo y luz. entre el mar y el deseo se acumularán azarosas hogueras. cadencia de paraguas en esta luz retinal. proyecta ademanes la invención de la ternura. mujer sin espacio en la vestimenta del sueño. signos prohibidos a merced de los cuatro elementos. finalmente la tarde se inclinó en la flor que no entendí. macular en su óptima reverberación. el río en su sola palabra mortal. juiciosa arquitectura gravitando descensos. de un territorio de molinos y alas abismales.


(XL)


















………el tiempo hostiliza con sus bordes. márgenes de muros que llegaste. atavíos que turban el paso. llegará la barca con su prodigio estéril. el polvo secciona el milagro del regazo. bajo esta luna de cal y de ángeles ceremoniosos. vi el mar en tu cajita de rapé. fermentos de la sangre del ayer latigoso. y sé que apenas tu esplendor es una cama de hospital. hablamos de la lluvia con los ojos de la infancia. la soledad dejó su furor prudente. la mala memoria salvará nuestra última humildad.


(XLI)


















………donde viran los espejos que evitan el relámpago. nacido de un encierro y de la tolerancia de los jardines. recuerdan las aguas la imagen de los sauces. vas a morir temprano. en la sangre de los peces en las redes. fingiendo la túnica del tiempo. en el espectro del alud y de la sal sus rieles. la energía nos hace huérfanos en los tendones de la tibieza. Vas a morir brotado de flechas. de este mundo y sus ungüentos de furia.


(XLII)


















………el cielo abre su boca de sangre y plumas. hemos enceguecido de mirar hacia atrás. hablando en la sala entre las malezas del jardín. el dolor es ese francotirador con salvas de sombras. clemencia de los ojos de lava. ella es esta transparencia de invierno. trepando por el estribo del estiércol o de los frutos del panal. será siempre tarde para los peldaños. la tinta del viento en las páginas de la estatua. el engaño es nuestro tranquilo alimento. y no importan las cicatrices de los árboles. endureciste la sangre y nadie estaba del otro lado de la puerta. esa noche intermitente en la luminosidad del pan. cuando la mano de cartón alcanzó la torre. en los días sin nombre de los otoños frágiles. a un lado de la horca para esas lágrimas. late el corazón en su relojería de brisa. sostenemos lo que dios calla.


(XLIII)


















Buenos Aires, agosto de 1998





























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