miércoles, 20 de julio de 2011

vocalise - 1998











vocalise









¡He sido el más ausente: el juntador de formas!

Jacobo Fijman









1









lejos

         monedas babeadas de neón
…….del hoy del cetro y la confidencia
…….contrapunto de la tierra sobre los horóscopos
…….en tu pelo de casas de muñecas

…….del carro de verdulero de mi tío Mario
…….y los bares de las túnicas azules
…….verano crecido en luces
…….de los ojos que perdonan en el desamor

…….en este atardecer espectralmente tuyo
…….de las horas madurando su espesor de sábana
…….y los cerrojos del líquido estrecho









el vientre del relámpago nos ha parido con la puntualidad
……………………………………………..de los astros
para esos ojos como puntos de dados
ojos rendidos al abismo de la estrella meditada

lleva cascabeles el tigre en su dentadura de sangre
ni la prudencia del estratega pudo con la guirnalda

igualarse a la hoja y a la torre tributada
fastidio de la espera en la larga jornada de sed
amanecí del surco en un embate de silencio
en el atropello de lágrimas germinadas de selva

sufrir de siglos en la boca del aire
en las manos horadadas de volcán y pies de doncella

y esa fosforescencia que trae la noche en su vieja corteza
ya no busco en ella las cumbres descendidas
noche de azufre y despertar de telégrafo
la ruina te gatilla en la boca y en la tozudez de los brazos

saltar a la grupa del pan con palidez de muerte









llega de la noche el día ebrio de sombreros
entonces
estalla el ébano en vacilaciones
heridas en sus ojos de bestia de noria

los vendajes
ajustando sus miembros de lumbre
las nubes
con sus lenguas de légamo
disputan las pesadillas
de este abismo de la mañana

trae la luz un llanto de infancia









del medioevo a los escudos de carne
cuelga el agua en vísperas de jardín
excitando la lanza del éxtasis
la jornada niega el légamo que cubre su rostro
toda esta morfina
no alcanza para tanta cordura
lado lamido con baba áurea
hedor de los violines
las batutas se retuercen de mediodía
y las nubes instalan sus dragones y marsupiales
bondadosas a los ojos de planicie suspirante
las venas dejan de dolerme
permite acariciar las paredes del hospicio
donde dios hace pilatos en los trapos mortuorios
vaya a saber uno qué quiere recordar









ya no contesto correo pronto no lo abriré siquiera
no conocer nada para estar a salvo
ignorarlo todo en el no escénico
hoy la vida hizo acto de presencia haciéndome más desgraciado
la misma que construye ciudades con huidas fatales
feudataria de los sentidos digeridos
sentando al oro en la báscula de azufre
connivencia en tugurios e infantilismos migratorios
parpadeo del tiempo que a golpes de fantasma socava el mañana
y a los tranvías que fueron a dar con los pájaros
a cuyos pies el mar fue por una canción de esperanza
para tener el mundo de los locos más al alcance de nuestro amor
campanas florecidas apuestan mi suerte a los dados
nubes despiertan y contestan en el minuto del árbol
la onza de sal no exige su parte de diluvio
encima de la guillotina el felino hambriento reclama ser laberinto
nomenclatura en el instante del alarido flamígero
la derrota y su regazo de sable azucarado
en el día preciso de la última noche









me asalta un cielo que viene de siglos
viejo gigante que se inclina con su ojo de campana
tiende sus brazos de dragones blancos ¿o son caballos alados?

quietud de los recuerdos en movimiento
talismán ¿o talión?
dialéctica de la piedad
la dinastía ming reinó de 1368 a 1644
un dato
fracaso
………perplejidad
…………………..existencia
la materia púrpura desordena la culpa
sufro las penas de las casas que no conozco
tocarte en los versos por donde se tensan mis nervios
ornado de temblor de hembras
falta
……gris
………..perfil
sílaba desnuda en el ladrido del ozono
opalescencia llorada en la deshojación de la copa









el atardecer es un fluido en tanto los párpados
línea de flotación o cansancio de julio
nosotros me hablaron con la contemplación de los amantes
en alud moviendo estos crepúsculos del arpa
para que salgan los astros con sus sayos luminosos
era el sexto día y los muslos de tiza
recordaron las palabras del invierno
escapé por la espuma de los papeles señalados
nombré tu muerte y sus buitres de bronce
fulgor sacramentoso del portal invisible
no volver el rostro hasta que se haga el milagro









el guante que arrojaron
………………………está por nacer

en tránsito
de transparencias
y olores maduros

pulsaciones alrededor de la seda
………………………………crecida

el pájaro rutilante danza
…………………...penetrando el alba
…………………...de tus senos rosados

creador de una prole
de saqueadores
de esperanzas

………………………………...ese silencio
…………………………………….impregnado de encantamiento
………………………………...los ojos azotan









yo compro un paquete y un pez
cuando llega el canto del gallo

Sebastián Prego
abril de 1998


la edad glacial expía su vacío
fronteras horadadas de pacíficas flechas
ausencia de cielo y minerales para la máquina
insistencia del hombre amurallado
se atreve ya enmudecido al soplo de asfalto
llevando de arrastre este nacimiento a los papeles desafortunados
a la espera y sus leyes de espiga para que la tierra retorne

lejanía de las muchedumbres y de la herida impaciente
alguien agita estas horas impiadosas
desertando de la humilde certidumbre
que acecha en ritual diurno
inútil de contemplaciones

permite el aire que sumerjamos nuestra marcha
es la única libertad que no se agota
que resiste no ir con vos y alberga nuestras renuncias
por que la fertilidad es ajena
y el dolor abre en dos el cuerpo
deshabitando esta manera de mí









cuelga el cielo en racimos de silencio
arquitectura que asciende a la destrucción del sexto día
piadosamente velada esa angustia
hombres que albergan el rictus de la sal
despertando la morada del niño
raza de diluvio y sangre memoriosa
noche devorada por una mujer extravagante
asombrosamente marchita impuesta por las calles

sentida propia la porcelana del pan
y las formas del mañana como viejos amores
se harán de luz las manos pensadas
nada interesa a menos que las puertas duerman las raíces
el rostro temprano se sentó alumbrado por la noche
entre infidelidades y final de página
el dios trepador con ojos de himnos y aliento de murallas
en absurda persecución por ventanas rotas









dando con las frentes en la luz mediterránea
las partituras del viejo piano viran al camino azul
bajo esta luna de día y de urna el árbol mutilado
una mañana que sale de lámparas azules
de los grandes agujeros de hambre animal donde se fundan ciudades
el trueno adelanta el paso de los pulmones silbadores
sed primera del pájaro sombrío
el curso de la sangre detiene el filamento de seda
de ese bosque haré el anaquel que enloquecerá conmigo
la tierra puso precio a tus pasos de traición edénica
y el vaho de las rocas marinas en las palabras del viento
creación enlutada de altares y galaxias
abrir los sentidos a la obstinación de los pueblos del camino
dones sin aldaba y sabia sin rítmico andar
secundar al poema con ráfagas de campanas
ídolos resucitarán de estos cielos sondeados de estremecimientos
llena de fe esta tierra y cada navío en su puerto
alcé los huesos que sobrevivieron a la guerra
limpios de mis padres









……..algo así de engranajes

…………………………de caricias que se olvidan

mecanismo de relojería que falla

de tierra prometida
y adioses de estambres

………………………………...delirio de puertas
………………………………...o rampa de luna

y yo habitando algún sitio
de sus ojos cerrados
entre roce de hierbas
y liviandad de penumbras









guardé una por una todas las lluvias
para pedirle asilo al tiempo
llegar del ayer en fermento de látigo
encendido de muelle y de huella ambigua
estaciones inmensas de bestiales desencuentros
al ancla le salió una brizna de hierba en su plegaria herrumbrosa
dejó sus penas cirqueras en vísperas del violín
herramienta absorta de naufragio y promiscuidad
amor del pétalo y del cuervo en el centro de la ira
en los puertos de harapos carcelarios
las hojas caen sobre el mármol que acaba de morir
ofrendar el pesado sueño del madero
escalofríos que perduran en la lucidez de la espuma









hoy este aire tiene algo de mi pueblo
y yo apuro su costado milagroso
por que se me apareció así tan breve
terciopelo del instante que bebe el fuego descendido

prisa de mirada por los escotes
viento indiscreto en las faldas
que se revela poseído con voz de creación
naufragio de antifaces exiliados de fonógrafos
tobogán de las plazas

y todo por un momento es de nadie
por que aparece el pueblo con su ceremonioso adiós
y es como una lámpara o un vuelo de mariposas
con su palabra pronunciada con gemido de rehén

algo a la tarde se le antoja de mi pueblo
y yo me sumerjo en el final de su camino
y por un instante de súplica el pensamiento se detiene
ante la bondad de herrumbre y viejos desordenes

es ese alimento de incierta tristeza
esos pocos segundos donde la ceniza se vuelve sangre









un invierno con trozos de huesos y pensamiento
dio a luz un mediodía

su intemperie de colmillos
y pelaje de niebla

organismo de tijeras
que cae en sangre

fuego para la peste
desatada de la furia de las jaulas

súplica y cólera y obediencia de ruinas

–atravesando el corazón pregunto por el amor–

un licor de oriente tembló hasta abrir los cielos
y su génesis aturdida desplegó un tapiz de relámpago

a lomos del atardecer la bestia de la piedad

proa de la antorcha nacida de la advertencia
en las noches en que dios ceñía su máscara

la luz blanca de desvanece en el poco aire de su plumaje
y se obstina en transparente infinito y en mirada de niña

el celeste de las palabras pronunciadas
hirieron de vértigo y lejanía









2









cerca

…….espalda de planicie que resurrecciona
…….helechos que brillan de acero
…….en la destilación de las puertas
…….y en la polvareda de las campanas

…….resumen de los antemuros espejados
…….del breve verde del aire
…….de las armas vestidas para los parques
…….con caballos que llegan a morir sobre los libros
…….y piedras que no están para su cosecha

…….golpe de agua en la torre
…….danza ebria tendida a los leones
……..para una muerte de modista de barrio
…….en follaje del cielo y olvido de dios









en el delgado azul un tembloroso poniente
tiernas cavidades magnetizan el descanso de la luz
la claridad flota en su estanque vidriado
la tierra agrega espacios de límpida cavidad
insisto
cavernas no tiempo fundador
la piedra extiende oscuros otoños de deseo
intimidades
…..impiedad
……...desencuentros para contemplar con ojos de hojas secas
desamparo
…...simulación
……...se confiesan perdidos los pasos cavando en la noche
…………………...irrupción de brillos
inusitada en su fresca rotura de cristales
el rostro huye del manuscrito
……...a tempestades para barcos de papel
la danza amanecida en el ayer del alma
se ramifica en el pez de los lienzos fugaces
en estridencias de tocarse donde el agua cavila sus portales
en destellos que traman el umbral detenido









cada hueso se ajusta
a su prisión de piel

el movimiento y el canto
se desvanecen

nada habita estos ojos
no hay nada









de viajero que para a contemplarse el frío
en manos que cuelgan de los ojos
como mentiras en la memoria
campanas en las sienes de la tarde

mi abuelo esperaba en su silla
la salida de las estrellas que un día visitaría
con su andar de niebla
los huesos le bebieron el resto de mar
que quedaba en sus entrañas
y nunca se alejó de su puerta y de su silla

no supo vender su sangre a la mezquindad de los caminos
por que viajero pudo haber sido mi padre
pero la tierra dejó de sembrarlo
lo abandonó de cereal y de arrullo por las noches
y la carne dejó su atuendo para cubrirse de escarcha

igual que el viajero contempla el frío
alzando los ojos al grano de arena que un día visitará









pulsión de la pulpa pudorosa
¿o pudonar?
los lanzallamas sin sueño
trepan el alumbrado
inaugurando la lluvia
que golpea
el rostro de las campanas
la danza se adhiere
a los arpones
antes de probar suerte
negando la posibilidad
de sus estribos
y esa calma de angustia
señalando hacia arriba
como las rayuelas
acostadas en las veredas
para que los niños
logren el único cielo posible
de tiza y de barrio









de un hachazo de libélula
brotó el silencio
tenía la desnudez humilde
del arroyo de mi pueblo
pero fue tocado
y zozobró
dejó las lluvias
y las noches de invierno
y la luz lo desconoció
hasta abandonarlo
terminó mezclándose
con el cemento
y las palabras
y ante tanto dolor
y desconcierto
prefirió la voz de dios









entreacto de cielo en su desliz de alcoba
el árbol se alza al astro que le devuelve su ceguera
donde la sombra pequeña murmura a los contempladores del estío
de frutas esparcidas la tarde respira en el firme cordaje
el viento se hace del pellejo del jilguero
y lo que entre tréboles es lo que entre bestias
en tanto el surco asiste al trueque del metal
el silencio en su belleza tiene el temor del salvaje
las espigas traen tregua de mantel
en cada estambre y en cada jornalero está la música y el ruego
la semilla dispone los párpados al milagro









reuniendo la arena que abandonó el verano
con ojos siniestros y pulcritud de cántaro
el espectro adherido a la bahía
presencia cada uno de los naufragios
insistiendo en amamantarlos de sal

danzan tranvías de cuello blanco y cresta muerta
tal vez por que faltan un par de brazos para que amanezca
ciclones por morir dejan sediento al gran machete
en tanto los alaridos envuelven la lengua y las vísperas de la sangre
que sin sus pájaros construyen un infierno

no es noble esperar te dice
para que las olas te perdonen como tu padre
los rumbos vencidos y el cielo cortado
la tierra no será tu refugio erguido de lamentaciones
como si no supiera que no soy de los que regresan

que me llegó la hora del naufragio
en una hinchazón de mar y desprendimiento de noche
los vertebrales minutos del tiempo se cobijan en esta bruma
del mar sin luz que no entiende de huellas
sólo resta esperar el bautismal recibimiento de las algas









el largo sueño arriba a la respuesta de los niños
labia el ruego al parir de las presunciones
linaje del tigre con partes de cera y de vidrio
bostezo de las llanuras esmaltadas
el cordaje de la semilla se cortó de tanta espera

párpados liberados a instalar el día
vivir a tientas en el espacio de los almendros
la lágrima escrita en los pasos de la tormenta
en su recinto angosto de fosforescencias
clavos que adhieren la carne a los maderos y al olvido









es necesario ser el que pasa
versos al vacío que no hacen sonar sus pasos de peldaños
disturbios al conceder el alba
distracción…………………………………monserga
dimensión de este equívoco
impulso de útero como quién desciende a su cuota de infierno
domesticando el pan en las mandíbulas del verdugo
el mar resume en su turbación los ademanes de la niña
la libertad es hija del tiempo lo saben mis zapatos debajo del escritorio
el tiempo es esta resistencia de enfermo
lluvia tropical que drapea hasta la transparencia
nada personal en tragar tanto silencio
ahora la naranja se abre como una ventana
salpicando con zumo la piel verde









–se me hace que es todo de la tristeza–

el espesor de esta inútil claridad
que no dice nada por la luz
el agua que reparte
sus racimos al día
la ciencia de las palomas
bajo su red de frutos
hasta la muerte que espera
mi llanto de acróbata nocturno

el celeste
de tus manos antiguas
el aire que nos llega
palpándonos de armas
la piel de las puertas
laceradas por el silencio
ese fuego que estalla en prisión
y en cadáver sin reposo

dioses que a golpes de látigo
hacen que construyamos la muralla
el mar acuñando
el sudor de los mendigos
los cien pasos de la esperanza
y la estrella que muere en el balcón de mi casa
desde el anochecer del velamen
hasta el hechizo terroso del regazo solitario









nada luce en este vocabulario de atardeceres
la lengua traída del mar buscó tu piel de ciudad
inventando claridades en el habla de los cuerpos
del anónimo desgano en hordas latidas

fantasmas sin suerte cubren de escupitajos la vitrina del sueño
límite entre el cielo y el segundo del párpado
en que faroles extraños se posan en los astros

el laurel florece en ciudades con olor a iglesias
alejado del sollozante paso de las algas
en el ventisquero del día la lágrima regresa de sus distancias

mis ojos suenan a las monedas en las latas de los ciegos









del cielo migratorio/dragones y viejas fragatas

perpetración de la cifra/mortandad en los molinos

frenesí de los mares/inaudibles llaves

decisión y miradas/centinela del abanico

asistiendo a la caída/miradas de antaño

obstinación de las columnas/bahía y desasosiego

carnal y fugado/fronteras predilectas

ceñir la luna/duración del disfraz

hierros para la batalla/conspiración de adiós









las flores esparcieron al navío sollozante
hospedándose en la fiebre del arrepentimiento
lugar parecido a la jornada donde el día y
la noche se presenta a la misma hora
y hay que separar sombras y luz
por que juntas se parecen tanto a la muerte
o a esos suburbios con paisajes de alcohol
y niebla patrimonio de bueyes y de harapientos
ese día-noche produce una languidez de viejas fotografías
de habitación a oscuras que abre su ventana
sorprendiendo al polvo acumulado
y acentúa el sepia de mis pasos y tu olvido









salir a la noche transparente y sobrenatural
y al viejo mobiliario de las estrellas
con el tranvía enloquecido que abandonó sus crines
hundir el pie en la concepción de la sombra
purificada de ceros y de las vocales del aire
avanzo mientras aguardan mis zapatos quietos de silla y esperanza
prófugo del tigre que finge ser agua
misión de mares y de orificios de los cuerpos
impulso de hálito resquebrajado
convertido a las floraciones y a los despojos
reservar la ausencia elaborada
desconcertarse ante la peregrinación del cráneo oceánico
brumoso de paradero y de ruedas subterráneo
construyendo alas en lo definitivo del cansancio
lunar y furioso el tiempo hiende sus tinieblas
nombrar y nacer más livianos y de ojos inundados
en la fórmula del vuelo volverse aire instante no tocado
y con una inclinación de luciérnaga hacerse noche
vertical y lenta en agua bautismal









3









siempre cerca

…….lluvia huérfana de ninfas y canarios
…….doncella con pies de nicho
…….el soy y sus ungüentos de vigilia
…….ojos tocados de museo

…….del dios con mueca de collares
…….charca que canta en mi frente
…….en el marzo de la gran claraboya
…….manta en los tropiezos del bosque

…….hastío de saberse de esos labios
…….cabeza ahogada en el nido
…….y en el reposo de los cinceles de la herencia









decir voy de legumbre y criptograma
por las escaleras y su plumaje a la hora del té
abrigado de palanca y de falange cultivada

llueve en las tabernas y en el cuerpo del péndulo
y en mi violín que muestra sus dientes de cielo

los ejércitos medievales envenenaron tu risa
pan barato que duerme bajo el cielo de las esquinas









lo creado desangra la oscuridad de sus cenizas
aunque la ciudad se acune en sus guerras esmaltadas

el Dios de los metales me hizo a su imagen y semejanza
entre barcos amantes del mineral mortífero
en el desembarcadero donde regresan las llaves de las vísperas
náufrago hirviente en los candados de la sangre
dinamia de las arterias unidas a la vid
instrumentos que convierten las aguas en aposentos de intemperie









la ciudad que respiro contempla los molinos de viento
de mi zapato izquierdo desborda un altar de selva
en tanto el viento se obstina en el oído de los peces
todo esto es absurdo parido del color de la espera

quién se atreve a imaginarse el día en un segundo de esta tierra
mientras los obuses lamen cráneos y entrañas
y caen los jinetes de la espiral ecuestre
y el desierto laborioso se detiene en los molares
sobornando la alegría de la tarde vestida de viña

las lluvias de febrero en este abril
llegan inútilmente para ver llorar a mi madre









la carne señalada
enfrenta la pulcritud
del tejedor
que ama a la mujer
que arrastra
docenas de ventanas
que amamantó
hijos bastardos
en pasillos húmedos
y no perdona
que el tiempo
saqueara la madera
de sus pechos
donde hombres
lamieron con aliento de algas
y dejaron arena
en su sexo
alborotado
y simiente
en su vientre
de fábula









el arpón de cristal anochece de orillas sin carne
mordedura de herrumbrosa ancla a la luna de metal blanco
de estuco y de ordeñe que se nos aparece
………………en cucharada de azúcar
en lo áureo gira la noche sembrada de ausencias
y yo te miro salir de una carta escrita de crepúsculo
amarilla y con pliegues que acuno en mi regazo
y el hechizo de sus palabras me hunden lentamente en tu sueño
y un día de mi infancia se aparece con sus claridades
escucho una caja de música que me angustia
y vos no estás por que se necesitan muchos años para que estés
pero yo estoy en tu sueño y la angustia de esa melodía anticipa tu muerte
y yo quiero crecer rápido para impedirlo
llegar al verdor de tu tempestad
a ese furioso invierno y cerrada selva
a las tinieblas que un día amanecieron
en tus senos de geométrica perfección
porque es simplemente llegar en la víspera y abrazarte
tan sólo abrazarte en esa víspera
el plan es sencillo por que yo soy un niño y se trata de tu sueño
despegado de las palabras de un papel sepia
en donde un día escribiste que podrías amarme
o yo creí entender eso
pero alguien me despierta y me pregunta por qué lloro









no culpen a aquellos por la muerte que eligieron vivir

que alejaron la palabra del riego del dolor

y no dejaron sanos juguetes de la infancia

creyendo que la vida era solo entibiar el tiempo

en tanto la redondez de una denuncia goteando en el cielo

y el amor como una venda descubierta

atmósfera fecunda de mordiscos y escalofríos

se adormece la claridad y sus vértebras de pájaro

esa curiosidad nacida a la congoja

con el tiempo enfurecido y el aire a extremos de zarpar

en su espacio infiel con ojos de noche

tengan piedad por aquellos que decidieron vivir

esta muerte

prolongada









el cielo se arroja de boca a los primeros fuegos susurrados
el huyente hace polar el miedo tan necesariamente nuestro
se quiebra el día para interrogar el tan lejos el casi nunca
afán de regresar del mismo andar irremediable
cólera estremecida en mi estadía de muelle
ofrenda para los días de claridad vacía
semblantes de un sagrario que ardiera en el verdor anegado
los huesos ayudan con la luz del alba
defendiendo la sangre del roce del polvo
de mutilación destinada a parques de invierno
los muertos suelen reunirse para altercar con las mañanas que
perdieron
se confabulan las formas del amor
y debería importarme este nuevo vacío
opacados de sentimentalismo necesito un lustrín para mis ojos
niebla que se vuelve al silencio
al instante de deseo
momento de piedad









atrapado con alfileres
como mariposas desafortunadas
de aleteo agónico
parecido a los navíos
que han sido revelados de bruma
y medianoche
y que permanecen ocultos
en la danza de la piel empetrolada









la luz rindió proporciones de música
locuacidad y presunciones
orilla de lo venidero con otro nombre
trajín despiadado ser lo que no alcanzan los dedos
los naipes fuertes y los muslos de la noche
despertar de pez en el crujido fascinador
no sirven de alimento el fémur nocturno
y los pájaros sorprendidos
en la carne del laurel el aliento de iceberg
mitad oro y la otra mitad camino del oro
los cuervos se han domesticado en las cuencas de tus ojos
interpretes de las tormentas y de las hierbas a la deriva
espesor de la charca y del aire nupcial
cicatrices conjuratorias de las armas maduras









patria antigua de los inviernos de hoz
llevaron el pedestal de los tiempos humildes
saqueando los dones de la flor hembra
el huésped del sendero levanta aún más el muro

el fruto madurando en tus aguas milenarias
en el rictus del coral mutilado
el mucho antes del sepulcro y la sangre a dar a luz

cuando los árboles enmudecen llegamos al fondo de la noche
cielo que exhala sus genitales de tinieblas culposas
indigno del fermento de las inútiles estrellas
aposento de la muerte entre la llegada de la aurora y los horarios

alquimia urgente que aturde los sentidos
lo quebradizo bajo los pies abismo de alondra
pasos mortales detrás del ángel









cuando el atardecer
es un moribundo que sueña con hoteles
y bodegones de mala muerte
cuando el atardecer
es un bar donde te encuentro mirando el reloj
y con ganas de besarme
cuando el atardecer
suelta preguntas
y es este mar silencioso
cuando el atardecer
es un abrigo
y una larga pared
cuando el atardecer
es el aserrín con querosén
que un cepillo arrastra junto a puchos y escupitajos
cuando el atardecer
es un minuto de desnudos
y mesa tendida
cuando el atardecer
es el humo de los cigarrillos
y el ruido de los desagües
cuando el atardecer
es para las manos
y las indecisiones
cuando el atardecer
es para tu ventana
y mis ojos desconocidos
cuando el atardecer
es para volver a empezar
aunque la oscuridad empiece ya por las calles









hablando como un feriante voy del silencio al silencio
estupor de inventarnos a tientas para estos últimos días
un alimento indeciso ordena los huesos de estopa
la palabra contra el vacío hace noche y la puebla de deseos
gastado de hojas y de tormenta encendido
las migajas ante la puerta describen la planicie
esperar el destello de las criaturas de agosto
región de la piedad donde las lluvias se entregan
vuelvo de los árboles y de la cópula de las aves
sombra en la luz se encumbra lo que se maldice
resistencia que invenciona el alborozo mazorquero
la piel desanuda las espadas y el humo de las clavijas
los dedos anhelan trepar la gramilla
en el fondo del día el agrio comienzo
se alza la casa donde una vez ardieran otras sepulturas
la erudita piel del jaguar devorada por las llamas
usamos palabras y ella es de carne y terrenal
de lo que queda del aire y el rocío de las madrugadas
saludo a los postigos que aprendieron a olvidar









de inapelable tajo
no
espejo
retrato
tumba

mártir tu boca pulida de sollozos
relente de almohada y espesor de sueños
ebrieluz del pubis transparente de ginebra

las alas regresan al sitio de los clavos
la lluvia degusta mi carne de río

en un esfuerzo de piel y de aposento sin pisadas
venció el día y no sé quién vendrá por nosotros

otro amanecer para la piel mutilada
en clara majestad de ligeros lienzos

restituir el gesto
acertar los pasos
retroceder los días









los huesos me siguen con persistencia de perro apaleado
contemplan los vestigios con terreno desconcierto
anocheciendo en el rincón de mi natalicio
el gesto de la caricia duró el tiempo de las hojas
astilla nocturna presagio de contrarios
mixtura de fracaso y carcajada
mester de desesperanza
entreabro el destello largamente respirado
el precario aposento custodiado por jaurías
envenenaron las uvas antes que los barcos zarpen
por el río demorado de cerrojos en su sed
un dedo áspero y sucio examinó mi dentadura
en el refugio del polen el metal advierte el canto
antes que los triciélagos* nos invadan el sueño
se han soltado tus ojos en el llanto del lino
morir en este día y hacernos de él para irnos con algo propio


*Del Bestiario de Sebastián Prego









Buenos Aires, junio de 1998









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